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Opinión
Mi madre me hablaba ...

10/09/2017.

de sus lecturas infantiles, de su personaje favorito , de "Celia", aquella niña creada por Elena Fortún a la que ella misma retrataba: "Celia ha cumplido siete años. La edad de la razón. Así lo dicen el catecismo y las personas mayores. Celia es rubia,: tiene el cabello de ese rubio tostado que, con los años, va obscureciéndose hasta parecer negro ..." Texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

Así pues Celia quedó en la retina de mi memoria, grabada con los comentarios que me hacía mi madre, hablando de aquella "niña" de ficción que tanto le entretuvo cuando era una adolescente lectora, curiosa y afanosa por aprender y soñar.
Muchos años más tarde, cuando ya mi madre entre nosotros, he podido "saber" de la autora de la niña Celia, de Elena Fortún, una de aquellas mujeres válidas, insustituibles, que iluminaron el primer tercio del siglo XX, aunque jamás alcanzaran la consideración de "intelectuales", aunque "se movieran con soltura entre los grupos de artistas con inquietudes culturales, proclives a poner en escena obras teatrales, literarias, artísticas de vanguardia".
Mujeres necesarias, obligadas a ocupar un lugar secundario, aunque su repercusión fuera y haya sido mayor de lo que desearon muchos y muy cercanos.
Entusiastas del arte, de la literatura, feministas y "escritoras en la penumbra".
Hace un año tuve la suerte de leer un libro de Elena Fortún: "Celia en la revolución", su libro, escrito en 1.943, con la protagonista Celia desarrollando su vida juvenil en el Madrid asediado durante la guerra civil, escrito cuando la autora ya residía exiliada en México. Un libro editado en 1.987, cuya edición "desapareció" curiosamente, para volver a ser editada en 2.016. Un libro mágico, clarividente, valiente, excelente, pletórico de vida, testigo de aquellos años turbulentos y trágicos, entrañable al cabo ... una joya en el fondo y en la forma.
Un libro que he leído ávidamente y que me ha vuelto a reconocer en mi madre su valía, su sensibilidad, su capacidad para saber seleccionar lo mejor, literariamente, ... porque mi madre siempre fue una lectora impenitente, tanto que su ejemplo fue definitivo, desde su sensible sabiduría, desde su humanidad ilustrada ... para sus hijos, para quien suscribe y recuerda que el mundo también  debe tanto a las mujeres, aunque estas mujeres tuvieran que ocupar unas posición secundarias.
Hoy estoy visitando una pequeña exposición dedicada a la autora de "Celia", a Elena Fortún, ofrecida en el Centro Conde Duque de Madrid, y que me ha emocionado recordando a mi madre, con un libro entre las manos, leyendo con la ilusión juvenil hasta su último aliento.
De Elena a leo, mi madre, mujeres de una pieza, mujeres imprescindibles, mujeres que supieron permanecer fieles a su entereza moral.
Desde Celia, desde hace tantos años que la leyó mi madre hasta hace tampoco cuando era yo quien la leía. Desde Celia hasta Elena Fortún, un orgullo para el género humano, mujeres como tantas otras millones tan válidas como ellas, como lo era ... mi madre.

Madrid   septiembre - 2.017

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