A Paco Leal

09/07/2018

Amigo, vecino de El Palo, hombre de edad vivida y anhelos soñados, a diario, y poeta de versos que son conversaciones con los amigos, con la sabiduría de los parroquianos que siempre le encuentran un hueco al tiempo para distraerlo; Paco Leal que busca las noches de luna mora, allá en el extremo oriental de su playa paleña, en pos de su rato de silencio y contemplación a la luna de su vida a pie del rebalaje marengo, reflejada sobre la mirada franca del varado flamenco que contempla y remansa su pasión, seguramente y porque estoy convencido que jamás ha dejado de apasionarse, por derecho, por la fe en sus convicciones, desde antaño, desde siempre, el vecino que ama su barrio, que sueña y ama un mundo mejor, más justo, sin duda, ideal, para sentirse acompañado mirando al ocaso enmudecido de tules y fulgores, al oreo de la luna mediterráneo, mientras se deja mecer, Paco Leal, de El Palo, por el suave oleaje que no cesa.
Amigo Paco, de quien siempre ha pensado que ha sido un privilegio poder escucharte, charlar contigo, porque tu mirada y tu verbo contagian y enervan, de pasión y de amor a los tuyos, preferentemente a tus paisanos y vecinos de El Palo.
Paco Leal desde la idea anclada de que los ha habido “buenos, muy buenos y los imprescindibles”, y sin asomo de impostar el adjetivo, Paco: tú eres un imprescindible y por eso te lo van a recordar el próximo 12 de julio, tus vecinos y tus amigos, porque te lo mereces y porque te quieren, ¡ah y también porque te deben todo lo que han ido aprendiendo junto a tí!
Mi recuerdo, mi respeto, mi afecto y mi memoria entre quienes se hará difícil olvidarlos. ¡Gracias!
Antonio – 9 de julio – 2.018