Carmencita ‘La comadrona’ ya tiene su plaza en El Palo

30/06/2018

Quienes la conocieron recuerdan que su mirada desprendía amor y que sus manos dieron vida a las familias más humildes de El Palo. Hija de un zapatero y de una comadrona, Carmencita siguió los pasos de su madre y se dedicó a ayudar a los demás. Sobre todo a quienes vivían a pie de playa, en las casitas de pescadores, que fueron su verdadera debilidad. «Carmencita atendió todos los partos cuando las mujeres daban a luz en su casa», recuerda su hermano Pedro Medina. ¿Cuántos? Nadie lo sabe, quizá cientos. «Ella nunca lo contó porque lo hacía por vocación». Ayer, tres años después de su fallecimiento, recibió el homenaje definitivo en forma de plaza después de que vecinos y numerosos colectivos del barrio hubieran recogido más de 2.000 firmas para que se reconociera su figura.

Carmen Medina Guerrero, Carmencita ‘La comadrona’ siempre tuvo la vocación de ayudar a los demás. Quiso estudiar Medicina, pero el humilde sueldo de su padre, que regentaba una zapatería en las Cuatro Esquinas, no le permitieron marcharse a Granada, por lo que se dedicó a dar vida de otra forma. Comenzó siendo practicante porque no tenía la edad suficiente para ser comadrona, pero pronto comenzó a ayudar en los partos. «La conocía todo el mundo, y siempre destacó por su facilidad de trato tanto con aristócratas como con la gente humilde», recuerda su hermano, que ha sido uno de los artífices de que a partir de ahora su historia se conozca en toda la ciudad.

El histórico vecino del barrio Antonio Rodríguez Carmona recuerda que Carmencita nació en El Palo en 1927, se formó como matrona en la Escuela de Matronas fundada por el famoso doctor Gálvez y realizó las prácticas en el Hospital Civil. Su hija, Mari Carmen Caparrós, recuerda que no lo tuvo sencillo porque muchas prácticas las hizo con tuberculosos, por lo que tenía que estar atenta a que no le echaran el aliento mientras les ponía la medicación.

Familiares y autoridades posan junto a la placa de Carmencita.
Familiares y autoridades posan junto a la placa de Carmencita.

Carmencita comenzó a ejercer de practicante y matrona a finales de los años 40 e instaló su consulta en un local de al calle Padre Lerchundi, junto al campo de San Ignacio. Allí estuvo trabajando durante cerca de medio siglo y se mantuvo en activo hasta que cumplió los 70 años. «A muchas personas no le quería cobrar y a otras les hacía grandes rebajas; ella era así», sostienen.

En su vida personal tampoco lo tuvo nada fácil. Según recuerdan sus familiares, en 1972 contrajo matrimonio con el pescador Francisco Caparrós, quien falleció apenas dos años después de un infarto. Fue entonces cuando Carmencita más se esforzó  por su familia y su barrio. Según se apunta en los datos aportados en el expediente, al quedar viuda, con una pensión muy limitada, tuvo que trabajar duramente para sacar adelante a su familia. «Gozaba de una gran popularidad por su entrega al servicio de los demás y la lucha cotidiana por la vida, con honradez, laboriosidad y alegría». Carmencita falleció el 25 de febrero de 2015 a los 87 años de edad.

Como recuerdo a esta mujer «luchadora y adelantada a su tiempo», el Ayuntamiento le homenajeó ayer poniendo su nombre a una plaza de El Palo situada en la playa de El Chanquete a la altura de Playa Virginia, una zona que ella tanto quería y por la que tanto trabajó. Al acto inaugural acudieron todos sus familiares y amigos y una amplia representación de las personas y colectivos que firmaron el documento de adhesión.

En febrero de 2016 La Opinión dedicó un amplio reportaje a su figura, cuando los colectivos y vecinos del Palo estaban recogiendo firmas para dedicarle un espacio en el barrio.