Definitivo adiós al muro de calle Calvario

13/06/2013

Tenaz  ha sido la lucha de los vecinos de El Palo contra el muro que arbitrariamente dividía en dos  un sector de la barriada, el llamado “muro de la vergüenza”, que obstruía el paso e los paleños de la parte baja, los que habitan en calle Calvario, en la zona conocida por las Cuevas, hacia la zona alta. El muro obligaba a los niños y a los mayores a dar un rodeo de varios miles de metros para ir a la escuela o a la guardería  a los primeros y a realizar sus compras los segundos. La constancia en defesa  de lo que estimaban justo, tuvo ayer su fruto. EL FATIDICO MURO FUE DERRIBADO Y YA NO VOLVERÁ A SE LEVANTADO JAMAS.

 

El Muro derribado. Año. 1984

Respecto al muro, SUR decía en octubre de 1981 que surge cuando se urbaniza la finca “ Casa Grande”, por la parte de arriba de Cuevas de las Viñas, primitivo núcleo urbano  que da nacimiento a El Palo. Era un camino que utilizaba todo el mundo  y por el que pasaba libremente. Este uso parecía molestar  a algunos vecinos de la urbanización allí se iba construyendo y el pas fue tapiado. Los vecinos de la calle lo derribaron y fueron condenado por ley, que no por la justicia, a reconstruirlo. Pocas fechas después, todos  a una volvieron  a derribarlo y de nuevo,  por defecto de forma en la aplicación de los procedimientos, vuelve  a levantarse y en esta ocasión, de hormigón armado y cargando sus costo a un vecino que daba la casualidad que no había participado en el derribo. El hombre estaba tomando café en “Las Cuatro Esquinas”. Lo puede atestigua todo El Palo.

Esta es la historia. Y a partir de ese momento, se inicia un trámite que culmino ayer  con el derribo definitivo del polémico muro. El pasado viernes, el Ayuntamiento aprobó el último trámite de expropiación y ayer el servicio operativo del Municipio procedió a derribarlo. Cayo, pues, y hubo fiesta grande en la que participaron los vecinos, todos a una, como ya lo hicieron cuando lo derribaron por su cuenta. Y sopló entonces un aire de libertad. Adiós, muro, adiós