El día 18 Unidas Podemos incluyo en la la comisión de urbanismo realizada en la sala de plenos del Ayuntamiento una moción planteando las exigencias de calle Olivar, que cuentan ya con más de 20 años de antigüedad.

El día 30 de abril, es el aniversario de la caída del muro de las Cuevas, en la barriada de El Palo. Hace 39 años que la lucha vecinal consiguió echar abajo el muro que mantenía aislados y marginados a los vecinos de esta zona. El muro cerraba calle Calvario, que al sur tenía continuidad con la calle Olivar. Ambas son las calles más antiguas de El Palo.
Aunque se tiró aquel muro, en la calle Calvario, La calle Olivar, todavía sufre el aislamiento y marginación. Encerrada en sí misma sin posibilidad de que entren ni ambulancia ni bomberos ni ningún vehículo que pueda atender un accidente de sus vecinos y vecinas; muchos de ellos personas muy mayores.
Estas calles fueron la columna vertebral del barrio, las calles más antiguas de la barriada del Palo, en torno a sus dos aceras, a sus dos filas de casas creció y se desarrolló la barriada.
Según consta en el archivo municipal, en 1849 (170 años) ya existían siete calles en el Palo, pero las primeras fueron Calvariop, Olivar y las Viñas que por entonces tenían 65 cuevas habitadas. Aún queda alguna cueva sin derruir en esta zona.
Tengo muy buenos recuerdos de mi infancia en calle Olivar. Allí vivían mis abuelos y allí nació mi madre. A la casa de mis abuelos iba yo cuando pequeñito. mi abuela Isabel nos llamaba a voces y los nietos nos arremolinábamos en torno a ella, para recibir un cartuchito de pescaito que acababa de freír para nosotros. Correteábamos por la calle jugando y comiendo pescadito.
Era la reunión familiar de fines de semana.
Mi abuelo, Luis «el Nuevedoble» tenía una barca de jabega la “Ana María”, que quitaba el hambre de muchas familias en esta calle.
Una calle con la historia y el ADN más popular de El Palo. Hoy a infinidad de intelectuales, historiadores/as arquitectos/as, geógrafos y geografas, enamorados de la cultura popular, se les llena la boca hablando de la identidad cultural de El Palo y de la necesidad de protegerla.
Pero lo paradójico es que la calle más antigua está olvidada, marginada y cerrada al contacto y la comunicación con el barrio. Todo esto a pesar de ser una calle preciosa.
La desesperanza ante tantas promesas incumplidas hace que estos vecinos estén deseando irse de sus casas. Pero son pobres y no pueden.
Habrá gestores del Ayuntamiento que estén esperando a que estos vecinos mayores se mueran y los jóvenes huyan ante buenas ofertas de las empresas de alquileres vacacionales. Cuando estas empresas se queden con todo, seguro que el ayuntamiento arreglará la calle para ellos.
Abrir la calle Olivar comunicándola con calle Villafuerte por calle Uruguay, y adecentar La calle no es sólo un acto de justicia con la vecindad, es un acto de reparación ante la marginación clasista que sufre la zona.
El olvido y abandono de las autoridades solo se explica porque al ser apenas 50 vecinos y pobres, son pocos votos y poco rentable electoralmente, pero estas vecinas tienen los mismos derechos que los de Echevarría, los mismos derechos que cualquier vecino o vecina de calle Larios o de Málaga, y ya es hora de reparar está injusticia.
Recordad que la principal función de los ediles municipales no es sacar rentabilidad política para sus partidos, están ahí para promover el bienestar de todos y todas, independientemente de si son ricos o pobres, muchos o pocos.
Miguel López Castro
18 de abril
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