El OMAU del Ayuntamiento confirma, en su Plan Alicia, que la fábrica de cemento de La Araña es la mayor contaminadora de dióxido de carbono estos últimos años en Málaga, superando incluso a todos los vehículos privados y comerciales juntos

Mercedes Pírez, presidenta de la Asociación de Vecinos de El Palo: “Seguimos sin saber que contiene el aire que respiramos”, “La fábrica no puede estar ya ahí, se tiene que buscar otro emplazamiento”, y solicita medidores de contaminación “en condiciones, no los que ha instalado el Ayuntamiento, y un medidor de metales pesados”

13/01/22. Redacción. Los vecinos de El Palo, y muchos otros del resto de Málaga, están cansados de respirar el humo que suelta la fábrica de cemento de La Araña, según se desprende de las declaraciones de Mercedes Pírez, presidenta de la Asociación de Vecinos de El Palo, que recuerda que el Plan del Clima del OMAU (Observatorio de Medio Ambiente Urbano, que depende directamente del propio…

…Ayuntamiento de la capital) señala a la fábrica de cementos como una “de las mayores responsables” de la contaminación que sufre la ciudad. Es una información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.


Pírez señala que desde la asociación creen firmemente que “la fábrica no puede estar ya ahí, que se le tiene que buscar otro emplazamiento, tratando de conservar los empleos de la plantilla, de la mejor manera posible”. El humo saliendo por la chimenea es una constante que los vecinos observan con resignación, y es que la fábrica es la mayor contaminadora de CO2 en Málaga, tal y como confirma el OMAU en su Plan Alicia del Clima. Según Pírez la contaminación provoca que “cada vez haya más enfermos de alergias, de enfermedades pulmonares, de problemas respiratorios. Y tal como señala el informe del OMAU la fábrica de cementos es de las mayores responsables”.



“Antes que la incineración de residuos, que es lo que hace la fábrica de cementos para mantener caliente su horno, yo apostaría por que se creara una empresa para el reciclado de residuos, que podría crear tanto empleo como la fábrica de cemento, y apostar por la sostenibilidad frente a la incineración”, sugiere Pírez, que explica que la fábrica “tiene una autorización bastante amplia para la quema de residuos, incluso los neúmaticos de los vehículos. Pueden quemar casi lo que quieran. Pero cada cosa produce un gas diferente, incluso los metales pesados, que sabemos que sueltan, no solo los gases que flotan y se van, los metales se depositan en la zona en la que vivimos”.


Por lo que la presidenta reclama que “a pesar del informe del OMAU, lo que reivindicamos es que seguimos sin saber que contiene el aire que respiramos, queremos unos medidores en condiciones, no los que ha instalado el Ayuntamiento, y un medidor de metales pesados. Esto mientras la fábrica siga ahí y no se le busque otro emplazamiento”.

Por último Pírez recuerda que “no solo se está comiendo nuestra salud, también se está cargando nuestro patrimonio. Están destrozando las Cuevas de la Araña sin ningún tipo de consideración, y sin ningún tipo de protección por parte de ninguna administración, ni estatal ni autonómica ni provincial”.

Lo que contamina la cementera


Según lo publicado en el Plan del Clima del OMAU, que depende del propio Ayuntamiento de Málaga (el mismo que asegura cínicamente que quiere celebrar una exposición internacional en 2027 bajo el lema ‘Hacia una ciudad sostenible’), en el que se analizan el conjunto de las emisiones en el término municipal de Málaga, la Cementera de la Araña es la mayor contaminadora de dióxido de carbono, con 809.000 TN emitidas en 2017, seguida por el todo el transporte privado y comercial, con 796.000 TN, y por la Central Térmica de Campanillas, con 678.000TN. Hay que recordar que es el Consistorio de Paco de la Torre es el que le concede a la cementera la licencia para que siga funcionando y  contaminando.

También asegura el informe que los sectores que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero coinciden con los sectores que presentan mayor consumo de energía: las actividades industriales/generación de energía (Cementera Goliat y Central de ciclo Combinado) y el transporte privado y comercial.


El informe explica que ha existido una tendencia hasta el año 2008 de aumento de los consumos energéticos y emisiones de CO2 en el municipio de Málaga, tendencia que se ha revertido desde entonces hasta el año 2017. Sin embargo, las emisiones de la ciudad han seguido aumentando “debido principalmente a la puesta en funcionamiento a plena actividad de la Central de Ciclo Combinado de Málaga en el año 2011 y a la mayor actividad productiva de la Cementera Goliat en los últimos años”.


Por eso en el Plan del Clima proponen “gestionar protocolos de control de emisiones con los grandes generadores de CO2, la Cementera de la Araña, la Central Térmica de Campanillas, el Aeropuerto y el Puerto, de forma que se establezcan cronogramas de actuación temporales para la neutralidad carbónica”.