Es la muerte …

13/03/2018

Es la muerte de un ruiseñor, es el asesinato de un niño.
Es la pena infinita, insondable, que ya nunca cederá.
Es el crimen, es la voluntad de un destino cruel,
la fractura eterna de una sonrisa limpia,
infantil,
hecha una mueca imborrable,
un recuerdo de rabia,
una necesidad de agarrarnos a la humanidad
perdida,
sin rumbo, sin retorno,
desde el dolor inimaginable,
por la muerte prematura de un niño,
de un “pescadito” sonriente
y confiado,
de “Gabriel”,
en el pesar insufrible de un mañana
oscuro, negro, infame, cruel,
de la muerte que es la vida prometida,
la risa y los besos y las caricias,
regateada la maldad como si no existiera,
y el crimen como si siempre fuera a producirse
lejos,
mientras el ruiseñor pierde pie en la rama
y cae,
sin ruido, como una pluma de esperanzas
y proyectos, y de nuevo
de risas y de guiños,
en la muerte del inocente
la vida de quienes aún veremos
amanecer,
desde la bondad de nuestros propósitos,
desde el coraje de nuestros deseos,
por la fe en el ser humano
si se mira de frente y se ofrece la mano,
un hombro,
una palabra de consuelo,
una lágrima que alivie
la pena que jamás …
tendrá cura