Federico García Lorca: «Para ser un buen andaluz hay que creer en Málaga»

22/06/2019

Para Federico García Lorca era más fácil llegar en tren en Málaga para pasar unos días junto al mar que hacerlo, en carro primero y en coche, después a las costas de Granada. Sierra Nevada lo empujó hacia Málaga y quedó prendado de la ciudad durante sus estancias, que no eran siempre fijas y variaban entre julio, agosto y septiembre. Asentado en el hotel Hernán Cortés, ahora la sede de la Subdelegación de Gobierno, se carteaba con amigos.

Al gaditano Manuel de Falla fue al que le confesó su admiración por la ciudad, mientras le invitaba a recalar en este enclave andaluz. «Málaga es maravillosa y ahora ya lo digo dogmáticamente. Para ser un buen andaluz hay que creer en esta ciudad, que se estiliza y desaparece ante el mar divino de nuestra sangre y nuestra música», afirmó el poeta en una carta custodiada en el Archivo Manuel de Falla.

En esa misiva le comenta al compositor que un día antes dio un paseo en automóvil hasta Fuengirola y que el litoral era una «evocación de bandoleros y contrabandistas», mientras recuerda las casas blancas, los colores de las campanillas azules vibrando junto al mar. Un lugar donde sus habitantes tienen un acento andaluz en que destaca su «gracia y perfección».

Los elogios aparecen en dos documentos localizados en el Archivo Manuel de Falla. Sendos escritos están fechados en septiembre de 1923, que no son los únicos que se conservan en los que ensalzan a la ciudad. Ian Gibson, hispanista experto en la figura del poeta granadino, aseguró que en otra ocasión escribió a Melchor Hernández Almagro para destacarla como su ciudad «más querida» de toda Andalucía por «su maravillosa sensualidad en carne viva».

«A mí Málaga», donde vivían sus amigos Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, José María Hinojosa, Vicente Aleixandre o el joven José Luis Cano, le dedicó palabras de cariño en una misiva al pintor Benjamín Palencia. Le dijo que iba a la ciudad tras su temporada de campo, afirmando que era un lugar con «una luz tallada con un brillante».

«Al llegar Dionisio te roza la cabeza con sus cuernos sagrados y tu alma se pone de color de vino», afirmó el poeta sobre un enclave en el que tenía estrechos lazos familiares, como desveló Gibson. El tío abuelo Federico tocó la bandurria en el famoso Café de Chinitas y el tío Francisco estaba casado con una malagueña. Incluso se atestiguan las estancias de la madre del poeta, Vicenta Lorca, en el Hospital Noble

Las vacaciones del poeta en Málaga fueron retratadas por sus hermanos Francisco e Isabel, que se refirieron al antiguo Hotel Hernán Cortes, separado de la playa sólo por una vía de tren. La llamada «cochinilla». Lugar que recuerda sus visitas antes de ser rehabilitado, primero en el hotel Caleta Palace y luego en el hospital 18 de Julio. Allí la placa instalada reza: «En este lugar de La Caleta, antes ocupado por el famoso hotel Hernán Cortés, Federico García Lorca, fervoroso admirador de Málaga, su mar y su gente, pasó con los suyos varias estancias veraniegas entre 1918 y 1924». Fuente: J.J Madueño. ABC