Homenaje a «Falele» y a aquellos viejos luchadores por la justicia social vinculados a la Asociación de Vecinos de El Palo

Lo vi hace algunos días muy temprano, después de muchos años; hacía footing a pesar de su cuerpo atlético. Su envidiable fortaleza física… y moral. Porque hay que ser un hombre de convicciones muy arraigadas para poner al servicio de los demás toda una vida. Creo que es el caso de “Falele”, ese estoico militante por la justicia social tan insobornable, tan coherente, tan fiel a sus principios… tal envidiable en tantos aspectos.             Ciertamente nunca estuvo solo: Jacinto Matarín, Pepe Juárez, Miguel… ¿cómo se llamaba aquél experto en asuntos de urbanismo? Recuerdo que era un nombre compuesto; tal vez Juan…no me acuerdo, lo siento. Recientemente otro de aquellos personajes José Enrique golpeaba en el diario “Sur” con el mazo de la honestidad y de la firmeza a los mentirosos, a los engañabobos, a quienes piensan que el asunto “San Antón” puede velarse fácilmente. Como si no hubiera unos hombres y mujeres que han dejado muchas, muchas horas de sus vidas reivindicando la protección de esa zona desde hace tanto, tanto tiempo que casi me aproximo a mi infancia al recordarlo. ¡Que gente tan persistente, tan formidable!, ¡cómo pasa el tiempo, hermanos! Miguel León, creo que lamentablemente fallecido… aquel otro cura … ¿cómo se llamaba? Ah, sí, Amador. El cura Amador, ¡qué personajes! La casa de la playa, Paco Ibáñez, aquella radio que emitía desde Francia (?), aquél mítico personaje (¿Paco Silva?), el “Proceso de Burgos”… ¿Qué fue, estimado “Falele” de toda esa gente?, ¿qué fue de aquellos bienintencionados neoilustrados que pretendieron educarnos como miembros de la clase obrera en San Estanislao (donde cursó estudios de bachillerato el gran Ortega y Gasset) y entre quiénes había un tal de la Torre (¿hermano del actual alcalde de Málaga?), … Mariana, Loli, Rogelio (mi amigo Rogelio y su romántico cortijo cordobés, cerca de un riachuelo), Pepe, aquellas monjas o ex monjas siempre volcadas en las causas perdidas, ¿cómo se llamaban, estimado “Falele”?, ¿qué fue de aquellos cuerpos policiales de uniformes grises que tomaron El Palo aquella noche fatídica tras la muerte de Caparrós y que tanto os (¿nos?) hostigaban?

Cuántas batallas libraste tú y aquellos, “Falele” amigo, y qué poco reconocimiento habéis recibido a cambio. ¡Qué lástima! Con la valiosísima ayuda que prestasteis a tantos y tantos pseudoizquierdistas. ¡Qué poco os quejáis, “Falele” amigo!, ¡cuánto valéis “Falele” amigo! ¡Qué lujo para ese barrio tan querido por ti y mencionado por Lorca en su obra “Mariana Pineda”: El Palo! ¡Qué ejemplo de incombustible personalidad! ¡Qué valor!

                                                                       Fdo.: Antonio Caparrós Vida

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