JUAN JOSE ANDREU PANIAGUA YA TIENE SU ESPACIO EN EL RECUERDO DE LA BARRIADA

10/07/2019

Hoy nos reunimos aquí familiares y amigos de una persona muy querida en vida e inolvidable en su eternidad: Juan José Andreu Paniagua, a quien bien conocí debido a que fuimos vecinos y nos unió una buena amistad, continuadora de la que mantenían nuestras madres.

Los aquí presentes, tenemos la agradable sensación de haber cumplido con el deber que nos impusimos los amigos y amigas que, reunidos a petición de los hermanos de Juan José, y bajo la dirección del profesor que tuvo en el ICET, Don Pedro Medina Guerrero, nos propusimos que no quedase en el olvido la figura señera y solidaria de aquel joven que dio lo máximo que un ser humano puede dar en favor de otro: la vida.

Los hermanos de Juan José Andreu Paniagua

Nos comprometimos para que en la barriada donde nació, no se perdiese su recuerdo ni su gesta, por lo que se recogieron firmas de particulares y colectivos paleños, se hicieron gestiones con representantes políticos de la Junta de Distrito, que ofrecieron un extraordinario apoyo a la iniciativa, y de acuerdo con la familia, se llevó a cabo la petición de un lugar donde recordar los valores y virtudes de Juan José Andreu Paniagua.

Y en un tiempo record, aquí estamos, reunidos en el mismo lugar donde la vida le fue arrebatada por el mar, ofreciendo nuestros respetos a su memoria, y reconociéndole como el héroe que fue con un mosaico, que recordará a propios y extraños su grandeza y generoso corazón.

Antonio Rodríguez Carmona «Falele» lee el escrito, ante autoridades municipales, (Alcalde y concejal del Distrito y familiares y vecinos.

Se suele decir que quienes dejan la vida antes de lo que biológicamente se considera normal y lógico, suelen ser siempre los mejores. No sé si este dicho es correcto, pero debo decir, no por la amistad que a él me unió, sino porque nuestro querido Pani se marchó demasiado pronto, que fue uno de los mejores seres humanos que de esta tierra naciera.

Fue buena persona, trabajador, deportista, amigo de sus amigos, amante de su familia, y generoso hasta llegar a ofrecer su vida por ayudar a sus semejantes.

Hoy han transcurrido 38 años desde que Juan José, al finalizar la jornada de su trabajo aquel 9 de julio de 1981, igual que cada día, se dirigió a almorzar con su familia, pero antes decidió darse un baño, aunque al ver el estado en que estaba la mar, con resaca y grandes olas, prudentemente decide sentarse a tomar el sol y a estudiar las normas de tráfico, ya que se estaba preparando para obtener el carnet de conducir

En el Centro, el hijo y nieto póstumos de Juan José Andreu Paniagua

Sin embargo, sobre las dos y media de la tarde, le alertaron los desgarradores gritos de socorro de una pequeña de 12 años, Dolores Álvarez Vela, que trataba de salir del encrespado mar.

Al ver lo que estaba sucediendo, y el peligro por el que estaba pasando la niña, no lo pensó, y sin tan siquiera quitarse las zapatillas, se echó al agua a la vez que otros jóvenes trabajadores, 15 en total, entre ellos Eduardo de la Torre Caparrós “Nono” propietario de El Tintero II, y el padre de la niña, Manuel Joaquín Álvarez, un joyero cordobés.

Aquel gesto, tan solidario y humano de las personas que sin pensarlo dos veces, se lanzaron a la embravecida mar, poniendo en grave riesgo sus vidas merece que hoy también recordemos sus nombres, fueron: José Luis, José Antonio, Paquito, Chema, José Manuel, Tostao, Miguel, Petaca, Canijo, Antonio, Felipe, Juan, Zocato y Ramón. A la niña le salvaron la vida, sin embargo, los esfuerzos realizados por Juan José para ayudar al desesperado padre de la pequeña, no consiguieron su objetivo, pereciendo ambos en el intento.

La vida le duró a nuestro héroe lo que tarda en pasar una juventud de 28 años, impidiéndole conocer al que el 7 de agosto sería su hijo póstumo, Juan José Andreu Ortiz, que hoy y desde Barcelona donde vive, se encuentra entre nosotros, casado y con dos hijas, Luz y Lola.

El Alcalde Francisco de la Torre, acompañados de concejales y miembros de la Asociación de Vecinos.

Muchos son los héroes que quedan en el anonimato tras haber realizado una gran proeza, pero en El Palo, ya no se va a perder la memoria de Juan José Andreu Paniagua, que sin miedo y con generosidad, al tratar de salvar en el mar la vida de una niña y su padre, dejó la suya entre las olas de un embravecido mar. Amigo, que tu camino de vida sea ejemplo para el nuestro.