La Asociación de Vecinos de El Palo presenta escritos para exigir a la Junta que declare la casa del conocido músico malagueño Eduardo Ocón Bien de Interés .

19/01/2021

Los vecinos pretenden así evitar que corra la misma suerte que otras ilustres edificaciones de la capital, como Villa Maya (AQUÍ), La Mundial (AQUÍ) o la casa de Cánovas del Castillo (AQUÍ), que han acabado siendo derruidas con el visto bueno del alcalde De la Torre. Los dueños han puesto en venta tanto la casa como el terreno que la rodea, y ya hay varias constructoras interesadas en comprar la finca para echar abajo la vivienda y construir pareados o un bloque de pisos.
Por un lado, en el escrito dirigido a Carmen Casero, Delegada en Málaga de Fomento, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio de la Junta de Andalucía (AQUÍ), solicitan la máxima protección cultural (BIC) para la casa del reconocido músico malagueño. Por otro, en el dirigido a Carlos Conde, concejal del Distrito Este del Ayuntamiento de Málaga (AQUÍ), solicitan que por parte del Consistorio le concedan al inmueble la máxima protección cultural, la protección arquitectónica de la vivienda, su inclusión en el Catálogo de Edificios Protegidos del PGOU y que se comiencen los trámites para la adquisición de la finca como equipamiento cultural para el barrio.

En la solicitud nombran otros inmuebles propiedad de particulares que fueron declarados BIC -como el Castillo de Santa Catalina-, incluyen una biografía de Eduardo Ocón –entre otras acciones es el creador del conservatorio malagueño-, y hacen una completa descripción de la finca –una casa de época con las paredes decoradas con frescos-.

“Vamos a hacer todo lo posible para tratar de que la protejan y que el Ayuntamiento la asuma para obtener un equipamiento cultural para el barrio. Nuestro argumento se basa en que es la casa en la que vivió Eduardo Ocón. Su antigüedad y arquitectura, y la necesidad de espacios culturales en El Palo”, explica Mercedes Pírez, presidenta de la AAVV de la barriada. En este sentido, según escribe Alfonso Vázquez en La Opinión de Málaga (AQUÍ), la Gerencia de Urbanismo ha incoado expediente para estudiar la protección arquitectónica de la casa.

Además, Pírez confirma que los vecinos se van a movilizar, pues aparte del valor histórico y arquitectónico de la casa, la zona está necesitada de equipamientos culturales. “Es un tema del que ya se ha hablado en el barrio desde hace varios años, se viene replicando en el tiempo. Hasta ahora no se habían tomado cartas en el asunto porque en principio Michel, que es uno de los dueños de la casa, no tenía intenciones de vender. Ahora como han cambiado las circunstancias, pues ya si vamos a intervenir y los vecinos nos vamos a movilizar”.

Por otro lado, el periodista Gonzalo León, también vecino de la zona, cree que “es una gran oportunidad para el Ayuntamiento, sobre todo para el área de cultura, la posibilidad de adquisición de este edificio histórico para la ciudad. Así que quizá todavía no sea el momento de rasgarse las vestiduras porque aún se está a tiempo de conservar este patrimonio. Digamos que estamos de enhorabuena, entre comillas, porque tenemos esta posibilidad. Sería un lugar ideal para organizar temas culturales en El Palo, pues los bloques de edificios se están comiendo el barrio, con lo que mantener la finca sería una especie de vergel para la zona”.

Según explica otro vecino “la finca está en El Palo, al lado del arroyo Jaboneros, en la calle Marcos Zapata. Es una finca bastante grande, tiene dos palmeras, un ficus y una araucaria protegidas. La casa es donde vivió el famoso músico Eduardo Ocón. Actualmente la tenían en explotación como vivienda turística. Dentro de la propia parcela tienen una parte dividida para huerto urbano. Y ahora la han puesto a la venta, tanto la casa como la parcela. La vivienda en si es una maravilla, en el suelo tiene un arpa en mosaico, y en las paredes tiene frescos bastante bien conservados”. Al no tener protección si el comprador decide derribarla no tendría ningún inconveniente, “el problema es que la casa no está protegida. Viendo también como están tratando el tema del patrimonio histórico en Málaga, no tenemos muchas expectativas”, dice el vecino. Al parecer ya hay varias constructoras que se han interesado por la finca: “Sabemos que ya hay dos o tres empresas planteándose la compra. Lo que quieren hacer es echar la casa abajo y construir, o bien una urbanización de pareados, o bien lo más rentable que serían pisos”. Los vecinos se han unido para preservar el inmueble: “Nuestro objetivo es intentar bloquear el derribo de la casa, que se tramite un expediente para salvar el patrimonio. Lo ideal es que la compre el Ayuntamiento para uso cultural”.

La casa

Tal y como indica su actual dueño, el fotógrafo Michel Rennes, en una web de alquiler vacacional (AQUÍ): “Es una casa antigua grande y hermosa (270m2) ubicada en un entorno muy tranquilo. Tiene vistas a una calle pequeña y tranquila en un distrito de Málaga llamado El Palo, al este del centro histórico de la ciudad. Cuando mi abuelo lo compró en 1907, pertenecía a la viuda de un famoso compositor en España, Eduardo Ocón. El Conservatorio de Música de Málaga lleva su nombre. Ha conservado el carácter de la época: habitaciones grandes y luminosas, decoradas con frescos, techos altos (4 m30 en la planta baja y el primer piso), pisos de mármol y azulejo, terraza de mosaico con guijarros, patio sombreado tradicional”.

El dueño

Según informa Pilar R. Quirós en un artículo publicado en 2009 en el Diario Sur (AQUÍ), “Michel Rennes es muy querido en su barrio, El Palo. Su abuelo, francés, llegó a Málaga como ingeniero jefe de Material y Tracción de los Ferrocariles Andaluces. «Estaba en el Palacio de la Tinta», recuerda. Su padre nació aquí, pero con el tiempo, volvieron a la madre patria. Pero tanto amaba esta familia esta tierra, que volvía todos los veranos a disfrutar de sus gentes y de sus playas. Y ahí fue cuando Michel conoció a su mujer, una paleña. Y desde entonces, su vida está ligada a este popular rincón, que ha inmortalizado en numerosas ocasiones tras el objetivo de su cámara”.

Eduardo Ocón Rivas

Eduardo Ocón nació el 12 de enero de 1833 en la Calle Pilar de la localidad malagueña de Benamoccara. Su familia era de origen humilde. Su padre, Francisco Ocón López, era cerrajero y pronto se instalaron en Málaga junto con su madre, María de los Dolores Rivas Román y sus cinco hermanos de los cuales Eduardo era el tercero AQUÍ.

Comenzó su carrera musical muy joven en la Catedral de Málaga bajo la tutela del maestro de capilla Mariano Reig. Allí aprendió entre otras muchas cosas composición y a tocar el órgano y el piano. En 1848 fue nombrado ministro del coro de la Catedral labor a la que renunció mediante un acuerdo con fecha de 18 de enero de 1854 para dedicarse a la docencia, la composición y la organización e interpretación de actos musicales.

Obtiene por oposición la plaza de segundo organista de la Catedral de Málaga. En este puesto permanece hasta 1867 y en este período se dedica a componer obras como Motete al Santísimo (1854), Motete en Honor de la Inmaculada Concepción de María (18566) y Quam Pulchri Sunt (1856). Otras obras importantes son Cantata, compuesta en 1857 con motivo del nacimiento de Alfonso XIII y la zarzuela El grito español, en colaboración con el dramaturgo Ramón Franquelo. El Miserere y la Rapsodia andaluza Op.9, han sido destacadas producciones de Eduardo Ocón.

Con 34 años marcha a París, donde permanece 3 años, En 1870 regresa a Málaga, el mismo año que contrae matrimonio con la alemana Ido Borchardt, con quien tiene tres hijos: Eduardo, Ida y Cecilio. En Málaga asume la dirección de la Sociedad Filarmónica de Málaga, fundada en 1869 donde impulsa la creación de una escuela de música en 1871, punto de partida del Conservatorio de la ciudad que sería fundado diez años después: el Real Conservatorio «María Cristina» de Málaga en honor a la Reina, inaugurado en 1880 en el antiguo convento franciscano de San Luis el Real (hoy Sala María Cristina) y dirigido por el propio Ocón. Fallecece el 28 de febrero de 1901 a causa de una pulmonía gripal y fue enterrado en el Cementerio de San Miguel. Su nieta donó gran parte de su legado a la Obra Cultural de la Caja de Ahorro de Ronda (hoy Unicaja) reunído en el Fondo Ocón.