LA CAIDA DEL MURO DE LAS CUEVAS: ORGULLO DEL MOVIMIENTO CIUDADANO

15/02/2020

“El Copo la mejor historia de El Palo”. Así acaba Alfonso Vázquez su excelente artículo en La Opinión de Málaga del día 14 de abril de 2018. En aquel artículo se avanzaba la intención de la Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo de digitalizar El Copo, boletín informativo que se mantuvo informando y animando a la barriada a luchar por sus intereses y derechos durante 17 años, los que van desde 1980 a 1997. La intención era que una vez digitalizado se colgara la publicación en la página web de la AAVV. Para que, por fin, estuviera a disposición de la vecindad paleña, la malagueña y aquella que pudiera tener interés por lo que se ofrece en esta revista, que es mucho más que información de la transformación de la barriada en estos 17 años tan importantes en la transición.

Efectivamente como dice Alfonso Vázquez “El Copo la mejor historia de El Palo”, en sus páginas hay más que datos, cifras y acontecimientos. El Copo podría servir a estudiosos de la sociología, la historia, y seguro que será un material muy interesante para los politólogos que ahora se pasean por los programas de televisión. También es un material interesantísimo para los vecinos y vecinas que vivimos aquellos años implicados y comprometidos en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y democrática.
De todas las luchas que se recogen en las páginas de El Copo una de las más emblemáticas fue la del muro de las cuevas.
La zona de las cuevas, siempre tuvo fama de ser la zona peor dotada del barrio, con los índices más alto de desempleo, de analfabetismo, etc. esto se agravaba por las malas condiciones de infraestructura; un arroyo que atravesaba la zona, viviendas sin saneamiento, parte de muchas eran cuevas, los niños jugaban en las basuras, etc.
En mayo del 81 estalló esta situación, el vecino Antonio Morales decidió tirar un muro que separaba esta zona de la de Miraflores, a él se le sumaron dos mas cuando ya había tomado la iniciativa. El muro daba a la zona la apariencia de gueto. Un acuerdo, que más que acuerdo era un chantaje humillante, había mantenido en pie ese muro entre las cuevas y la urbanización, a cambio los vecinos/as de las cuevas recibirían el agua que el ayuntamiento no les hacía llegar a sus hogares. Cuando el agua del ayuntamiento llegaba a todas las casas de El Palo y no a las cuevas, un vecino al que se sumaron otros dos decidieron acabar con aquella injusticia y derribaron el muro.
Este hecho y el que se condenara a este vecino a construir de nuevo el muro, fue lo que propicio que se organizasen desde la Asociación de Vecinos y Vecinas de El palo.

Entonces la AAVV se había convertido en la voz y plataforma de organización de la vecindad paleña. Su objetivo principal en aquellos años de transición, desde que en 1976 fuera legalizada, era la de ser escuela de democracia en la práctica organizativa para la defensa de los intereses de la barriada.
Cuando los vecinos de las cuevas llegan a la Asociación con el problema judicial y de injusticia social desde la AAVV se plantea que era un tema en el que sólo se podía conseguir la justicia arrancándosela a las autoridades y constructores a base de organización y la participación asamblearia de la vecindad.
Se nombró una coordinadora de vecinos/as que mantenían reuniones con la administración y asambleas en la zona en la que se debatía sobre la marcha de las negociaciones con el ayuntamiento y la urbanización. En las asambleas se tomaban las decisiones y la coordinadora era transmisora en todos los foros de negociación. De nuevo, es el sistema de asamblea y la participación de la mayoría de los vecinos lo que hace que las acciones que se aprueban y las posturas que se acuerdan sean fuertes y siempre se alzaran con el éxito.
Fueron años de esfuerzos; cada paso generado por las asambleas, era reforzado por comunicados, carteles, pintadas, manifestaciones, reuniones con los políticos, etc. Según se creyera necesario se llevaba a cabo una u otra acción. La barriada entera y los medios de comunicación fueron testigos de esta lucha y se hicieron eco solidario de ella.
Al final todo fue dando sus frutos: El muro cayó, y este hecho se convirtió en un ejemplo de actuación para otros sectores de vecinos de la barriada que tomaron la experiencia de constancia y unidad como emblema para luchar por el logro de sus objetivos en otras zonas del barrio.


Por otro lado, en las cuevas no se cerró este ciclo de trabajo activista y organizativo. La coordinadora se mantuvo con un nuevo objetivo: la remodelación de toda la zona dignificándola con los arreglos que eran absolutamente necesarios: el arroyo se canalizó, las calles se asfaltaron, se mejoró el alumbrado público, se plantaron árboles, decenas de profesionales de la asistencia social trabajaron en la zona, grupos de dinamización cultural de la juventud, se consiguió un local social pagado por la administración, y otras muchas cosa hasta hacer de las cuevas una zona bien equipada y casi todas sus necesidades de infraestructura urbanística cubiertas en la misma medida que cualquier otra zona de la barriada..
Hoy las cuevas ya no es lo que era, y esto se demostró en julio del 90 cuando se organizó una gran fiesta para celebrar el éxito de todas estas movilizaciones y todo lo conseguido. En esta fiesta fueron muchos los vecinos y vecinas que visitaron por primera vez esta zona, otros que ya lo habían hecho antes quedaron sorprendidos, no sólo por la

transformación que allí se había producido, sino también por el ambiente festivo y de buena vecindad que se vivía.
No fueron suficientes las gestiones en las dependencias, despachos y administraciones, lo que verdaderamente sirvió para el logro de los objetivos vecinales fueron las movilizaciones, la organización en asambleas y la presencia reivindicativa en las calles, en las paredes y en los ambientes de relación de la barriada. Una voluntad colectiva de ser muchos y bien organizados.
En aquellos años otras luchas en la barriada dieron sus frutos gracias también al efecto espejo que la lucha de las cuevas provocó entre los vecinos y vecinas.
Así con esa fórmula se consiguieron muchos espacios y equipamientos en la barriada. El parque de Playa Virginia y el colegio Miguel Hernández, el local social de la cruz Roja y el espacio para las viviendas de los antiguos vecinos del Corralón, los parques de Matías Rodríguez, El Chicuelo, el Dragón, El Parque Lagarillo Blanco, El área protegida de San Antón, la recuperación del uso público de la playa del Candado, el centro de salud, el Instituto, el parque de bomberos que hoy es la policía municipal y gracias a las movilizaciones y el trabajo activista de la AAVV será la futura ampliación del centro de salud.
En aquella época se dio algo que, durante toda la historia, ha sido un anhelo para la izquierda: la unidad. Y esta se dio fortaleciendo la identidad de ciudadanía y prescindiendo de la identificación protagónica de los partidos que estaban implicados en esa lucha. En realidad estaban todos representados, los activistas de los partidos de izquierda y los vecinos y vecinas que no militaban en los partidos. Todos éramos una piña y se eludía mostrar rasgos de protagonismo partidista; un objetivo común, una lucha y la unidad con la herramienta del asamblearismo. Fueron los mejores años del Movimiento Ciudadano en nuestra ciudad.
Seguro que hoy existen todavía problemas por los que luchar, tal vez los de infraestructura sean los menos, pero problemas como la precariedad, el paro, la educación, la sanidad, la vivienda y otros merecen la atención de todos y todas, estos abarcan más que una zona como las cuevas o la barriada de El Palo, pero seguro que la fórmula para encontrar la solución pasa por la implicación de un gran número de los afectados y la voluntad propiciar de una manera de organizarse asambleariamente.
Hay un error en el que se suele caer por parte de partidos y asociaciones, y es pensar que las asambleas no siempre toman decisiones inteligentes y adecuadas. Durante la discusión, los debates se suele calentar el ambiente y no siempre se toman decisiones adaptadas a la realidad. Sin embargo pienso que si la gente activista y la que participa puntualmente en

una problemática intuyen que las asambleas no son decisorias y que luego los que la representan toman decisiones al margen de la voluntad de todos/as los implicados, se produce un desinflamiento de la participación por desconfianza en los que coordinan y representan a todos/as. El liderazgo válido es aquel que es consecuente con el principio de honestidad con las decisiones que se toman en asamblea. Es preferible descubrir que fue una decisión errónea a perder el apoyo y compromiso de la gente. Los errores hacen que se aprenda a tener en cuenta el principio de realidad. Algo parecido pasaba en aquellos años en la AAVV. Algunas de las decisiones adoptadas en las asambleas pasaban de la comisión a la directiva de la AAVV y eran cuestionadas por radicales. Recuerdo que como miembro de la coordinadora de las Cuevas llevé una propuesta aprobada en asamblea de hacer un corte de tráfico en la carretera general (nacional 340), esta propuesta fue muy controvertida, sin embargo tras un duro debate la AAVV decidió, con buen criterio, no frenar la iniciativa. Este respeto y coherencia con la gente es lo que hizo que la AAVV lograra tantas victorias en los frentes mencionados antes. Los vecinos y vecinas tenían confianza en quienes les representaban y coordinaban.
Lo indudable es que se demostró que el éxito se produce cuando los vecinos se organizan y participan en las acciones que se proponen, y que este es el método que ha dado mejores resultados en las luchas que emprendió la A.VV. Las que no han contado con el apoyo y la participación de estos no llegaron muy lejos.
Ahora recordamos esta lucha de las Cuevas como ejemplo de esa manera de trabajar conjuntamente en la defensa de los intereses de la ciudadanía, y lo hacemos porque estamos recordando la labor de difusión que El Copo desarrolló en el barrio.
Con motivo de ello, el día 20 de febrero tendré el honor de recordar esta historia a través de una charla que impartiré en el local social de las Cuevas. La Asociación de Vecinos pretende festejar estos 17 años de historia del barrio (1980-1997) con esta conferencia y otra que versará sobre los 17 años de historia desde las páginas de El Copo
El día 20 además estará presente en la charla el cineasta Javier Gómez Bello que pretende dirigir un corto o largometraje sobre esta historia del muro de las Cuevas.
Miguel López Castro. 7 de enero de 2020