Leer

29/08/2018

Leer es embarcarse sin equipaje, enfrascarse a ciegas, tomar la decisión y fijar el rumbo, elegir la novela que habremos de leer y abstraerse lo suficiente como para olvidar que se está … leyendo, una historia, un relato que bucea y emerge, para dejarnos embaucar, sintiendo que la seducción de lo que estamos leyendo va embargándonos, ensimismados, al ritmo de “la vida que gira y gira”, entregados a la pasión que se va desenvolviendo página a página, participando de la incertidumbre, la euforia, la inquietud, la inercia por no detenerse en la lectura.

Porque hemos sido atrapado por el ejercicio íntimo, personal, inigualable de leer, sujetos a la pasión de sentirnos arrebatados, ajenos al runrún de la vida que nos rodea, casi sin salpicarnos, aunque vayamos aprendiendo que la lectura no es una práctica inútil, vacua, porque la curiosidad ya forma parte de nuestra naturaleza, y la ingenuidad nos devuelve a la juventud, y somos capaces de sentirnos atrevidos, cómplices, protagonistas incluso …
Leer novelas, historias, negras, románticas, de acción, de capa y espada, de policías y ladrones, históricas, de ficción … de suspense, relatos entrecruzados, por el precio barato del entretenimiento, la seducción y el aprendizaje.
Ajenos al ruido infernal de la cotidianidad infernal, en la playa, en el metro, en la intimidad o rodeado de una multitud que no se detiene, al tiempo que se refugia uno en la lectura, hacia y hasta el regusto y el desenlace final, cuando uno se ha entregado a la lectura personal, a la lectura apasionada, a la lectura inevitable por sentirnos a solas con la vida multiplicada de quien lee y reencuentra viejos amigos, personajes, protagonistas … cuando uno descubre al final que el asesino era quien ya casi se sabía … porque era el principal sospechoso