Los antecesores del ‘tiquitaca’ en Málaga

21/06/2020

Mucho antes de que el Barcelona de Cruyff o la selección española de Luis Aragonés y Vicente del Bosque cambiaran el fútbol con su toque preciso, un modesto equipo de fútbol juvenil de Málaga llenaba los estadios de la ciudad todos los domingos, e incluso sacaba a la gente de la playa gracias a su fútbol vistoso, basado en los pases para hacer gol, enemigo de cerrojos y ‘voleones’.

«Era el tiquitaca de entonces, una maravilla», recuerda esta semana Falele Rodríguez, de 75 años, miembro de la Asociación de Vecinos del Palo.

Hace ahora 20 años, en junio de 2000, el colectivo vecinal homenajeó con una exposición fotográfica a este equipo que muchos malagueños veteranos todavía recuerdan: La Araña Juvenil.

A la muestra, que fue posible gracias a la colaboración vecinal, y en especial a la ayuda de Pepe Muñoz Gómez, asistieron antiguos jugadores y su principal responsable, José (Pepe) Galacho Murillo, que falleció en 2016 a los 94 años.

Dos décadas después de este homenaje, la asociación de vecinos quiere volver a recordar a La Araña Juvenil, un proyecto deportivo que sólo duró cuatro temporadas, de 1958 a 1963, pero que marcó toda una época.

Como destaca Falele Rodríguez, todo partió de Pepe Galacho, un antiguo republicano, jugador de fútbol en los años 30 y empleado en la fábrica de Cemento de la Financiera y Minera, además de vecino de la barriada de La Araña.

Después de fundar en los 50 la Peña Galacho, un primer equipo juvenil con el que ganó un trofeo provincial, «por su cuenta y riesgo quiso fundar un equipo que no sólo jugara en infantil y juvenil y entregárselo al Málaga, sino que directamente jugara en Primera División».

Con este ambiciosísimo objetivo, formó una zaga cuya columna vertebral fueron jóvenes del Palo, y como anécdota, siete de ellos vivían en la misma calle, la Carretera de Olías.

Falele Rodríguez, que con 14 años se apuntó a La Araña Juvenil, recuerda que los entrenamientos, a los que los niños llegaban a pie, se hacían en un terreno junto a la playa, donde hoy se encuentra el merendero El Mijeño, en La Araña. «Con piedras señalábamos las porterías y cuando terminábamos, teníamos que tener sobres de azúcar porque íbamos a casa del entrenador, donde la mujer nos daba un vaso de agua y echábamos el azúcar, para quitarnos las agujetas», recuerda.

El entrenador, que también era el presidente del club, hizo una ‘limpia’ de jugadores el primer año, por eso advertía que quien a partir de entonces faltara a los entrenamientos ya no podía acudir.

«Yo fui uno de los que no siguió. Me quedé dormido porque mi madre no me llamó esa mañana, me desperté al escuchar el tren pasar y ya no fui», recuerda Falele con una sonrisa.

Como destaca el dirigente vecinal, Pepe Galacho se encontró «con un montón de niños mal alimentados, tuvo que hablar con el doctor Oliva, que le ayudó mucho, para que le diesen una alimentación buena, y también habló con sus padres… era como el padre de todos ellos».

Pepe Galacho, además, se llevaba las camisetas de sus pupilos para lavarlas en casa y a todas partes se desplazaba con una motillo.

La presentación oficial del equipo, que más tarde luciría una equipación amarilla con una araña negra en el pecho, tuvo lugar el 31 de mayo de 1958 en el estadio Segalerva.

La Araña Juvenil, en el campo del Segalerva.


En La Araña Juvenil jugaron jóvenes promesas como los porteros Vicente y Espejo; los defensas Chico y Plaza; los medios Mata, los hermanos Manzanares y Sánchez o los delanteros Conejo, Morales, Romero, Valenzuela, Pingo y Lolo.

Y pronto deslumbraron con su juego en una liga juvenil en la que por entonces despuntaban el Pelayo y la Capuchinera. «Para mí, Pepe Galacho fue un innovador del fútbol moderno, un adelantado a su tiempo, con una inteligencia tremenda», subraya Falele Rodríguez. «Era un fútbol vistoso, casi como cuando el Barça con sus paseítos», destaca José Antonio Ruiz, que en tiempos de La Araña Juvenil era portero en el equipo del ICET.

El elogio de Miguel Muñoz


Los pases continuos y el juego bonito lograron resultados de escándalo, con entre 80 y 90 goles por temporada.

Su estilo de juego no es una exageración, el entrenador Miguel Muñoz, por entonces a cargo del Real Madrid de Di Stefano y Gento, llegó a decir: «Si yo lograra que el Madrid se posicionara en el campo como lo hace La Araña, sí que sería un verdadero fenómeno». Y de los delanteros escribió un periodista deportivo: «Si se cuidan, pueden alcanzar el entorchado de internacional».

Los goles de La Araña Juvenil lograron que el equipo se hiciera con la liga juvenil 1959-60; con el primer Trofeo Relámpago 60-61; le hicieron campeón del Comité Juvenil 60-61; ganó el trofeo Peña Malaguista 61-62, que volvería a ganar la siguiente temporada; obtuvo el Trofeo Casa Pedro 61 y fue Campeón Juvenil 61-62 y Campeón Provincial Juvenil 62-63, entre otros galardones.

Entre los jugadores «resolutivos», Falele Rodríguez menciona al paleño Antonio Romero ‘Morales’, al que también apodaban ‘Kubalilla’ y al capuchinero Valenzuela.

Los planes utópicos del presidente y entrenador se iban cumpliendo a medida que pasaban las temporadas. Como recuerda el dirigente vecinal, en una ocasión a Pepe Galacho le preguntaron si tenía algún ‘chavea’ para el C.D. Málaga. «Un chavea no, yo te puedo dar un equipo entero», respondió. Y así fue, porque con el nombre de Málaga Juvenil-Araña, en 1963 se convirtió en equipo juvenil del Málaga.

Parece ser que una comida homenaje que el club de la ciudad le hizo al equipo de La Araña en Casa Pedro, con la asistencia del presidente Juan Moreno de Luna, marcó el distanciamiento entre Galacho y el Málaga.

De izquierda a derecha, José Antonio Ruiz, el periodista Juan Cortés, Pepe Galacho y Falele Rodríguez, en la inauguración de la exposición fotográfica sobre La Araña Juvenil, en junio de 2000, en el centro de día para mayores de El Palo.


«Hubo un desacuerdo, una intervención de Galacho que no gustó y ahí se rompió todo, él desaparece del mapa», resume Falele Rodríguez. En cualquier caso, José Antonio Ruiz apunta que «esa pretensión de pasar a Primera División no habría cuajado».

Y así fue, una vez integrados en el Málaga, los jugadores que en su día entrenaron en el modesto campo de La Araña siguieron caminos muy dispares. Así, Morales, la estrella indiscutible del equipo, no pasó al C.D. Málaga sino que se quedó en el Malagueño por su carácter polémico.

Sí jugaron en el primer equipo Valenzuela y Conejo. Este último fue el que más proyección tuvo, pues terminó siendo fichado por el Sevilla por cuatro millones de pesetas en 1972 y luego pasó al Recreativo de Huelva.

Para los vecinos de El Palo, La Araña Juvenil ha sido la mejor formación juvenil de Málaga, «porque lo dijo la prensa deportiva y por lo que arrastraba de personas», resalta Falele Rodríguez, quién señala que todavía quedan bastantes jugadores de la zaga que, como él, rondan los 75 años.

El ‘tiquitaca’ no es de ayer, comenzó a fraguarse en Málaga hace seis décadas.