Los puntos débiles del alcantarillado de Málaga

18/10/2018

El Palo, Pedregalejo, Cerrado de Calderón, Cruz del Humilladero, La Palmilla, el centro de Churriana, el núcleo más urbano de Campanillas, La Paz, Ciudad Jardín, Miraflores de los Ángeles, la mayor parte del centro histórico, El Molinillo y todo el entorno de Héroe de Sostoa y las avenidas de Europa y Juan XXIII son las zonas de la ciudad donde mayor es la fragilidad de las alcantarillas para evacuar las aguas de lluvia cuando las nubes descargan con fuerza. En función de la pendiente en la que se encuentre cada barrio los efectos pueden ser mayores o menores, pero de lo que no cabe duda es que todo el caudal que la red no acaba de recoger termina agrupándose en los puntos más bajos. Según el análisis realizado por Emasa, estos son los principales puntos débiles de la capital en donde más urge acometer la separación de las redes de pluviales y fecales puesto que, al compartir tuberías, en momentos de fuertes precipitaciones se colapsan anegando calles y, además, provocando vertidos de residuos al ‘reventar’ las alcantarillas o en los aliviaderos que desembocan en arroyos, el río o directamente al mar. En su conjunto, dimensionar estas canalizaciones para soportar lluvias intensas requiere 14 millones de euros, aunque los deberes no terminarían ahí ya que, tal y como advierte la propia empresa municipal de aguas, el 45% de la superficie de la capital aún no dispone de redes separativas.

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Los problemas están más que detectados, pero falta dinero para corregirlos debido a que la capacidad inversora de Emasa quedó hipotecada primero en 2006 y luego en 2010 con sendos préstamos (136 millones de euros) para abonar el canon que le exigía el Ayuntamiento por usar las canalizaciones. De esta forma, las obras se van acometiendo con cuentagotas, para malestar de los vecinos de estas zonas de la ciudad donde más se evidencias estas carencias.

Las actuaciones prioritarias requieren una inversión de 14 millones de euros

«Puntos negros son prácticamente todos porque el problema del alcantarillado es un mal endémico de la ciudad desde hace décadas», se queja el presidente de la federación de vecinos Solidaridad, Óscar López. «Son obras necesarias, pero se hacen muy poco a poco. Estas deficiencias son tan históricas que las inundaciones en zonas como Héroe de Sostoa ya no nos sorprenden», añade su homólogo en la federación Unidad, Ramón Morales. Las lluvias de la semana pasada volvieron a evidenciar la fragilidad que aún presenta la red en las zonas más antiguas de la ciudad, especialmente en Carretera de Cádiz ya que a la falta de canalizaciones se une otra circunstancia, y es que al encontrarse en un nivel más bajo es donde confluyen los caudales procedentes de otros puntos de la ciudad. «Es verdad que se ha mejorado mucho en los últimos años, pero si cada vez que llueve se repiten las mismas incidencias es porque no se está haciendo todo lo que hace falta», se queja Antonio Fuentes, que además de presidir la federación vecinal Civilis también es el representante de los residentes de Parque Mediterráneo, donde la semana pasada también se registraron balsas de agua. Igual que en otras barriadas de la zona oeste como 25 Años de Paz, Girón, La Paz, Las Delicias, Parque del Mar o La Asunción (Cruz del Humilladero).

Obras prioritarias para Emasa para evitar inundaciones
Obras prioritarias para Emasa para evitar inundaciones

Una fragilidad que, pese a que en los últimos años se ha ido reduciendo a base de obras, aún se siguen registrando en el zona oriental de la ciudad, con Pedregalejo y la franja más costera de El Palo hasta El Candado como áreas más conflictivas, pero también en puntos más altos como El Mayorazgo, El Limonar y Cerrado de Calderón. «Las tuberías de saneamiento son muy pequeñas para el caudal que soportan debido a la cantidad de vecinos que somos, pero es que además están muy deterioradas por el paso del tiempo y porque no se limpian», apunta la presidenta de la asociación de vecinos de este área residencial, Ana Vigar