Málaga Este, el distrito que clama contra el «olvido y abandono» municipal

22/07/2018

«Somos un distrito peculiar. Lo que dicen desde fuera es que somos los ricos y los que más impuestos pagamos, pero a la hora de la verdad todo sigue igual. Los problemas son los mismos». El diagnóstico lo enuncia el presidente de la asociación de vecinos El Limonar Caleta, Fernando Martín Mandly, y sirve para poner voz a la queja generalizada de los habitantes del Distrito de Málaga Este, en efecto una zona «peculiar» porque en ella se reflejan los contrastes de una realidad ciudadana que se libra en dos planos: de una parte, la de los barrios más privilegiados de la capital que se concentran en esta zona de Málaga (caso del Limonar, Cerrado de Calderón o el Candado); y de otra, la de núcleos más modestos como La Mosca, La Pelusa o las viviendas de pescadores de El Palo. A pesar de las diferencias, en ambos casos la base de las reivindicaciones es casi idéntica: «Yo sé que hay muchos distritos en Málaga, pero habría que olvidarse ya un poco de calle Larios y mirar hacia los barrios. Nosotros estamos cansados de llevar años pidiendo lo mismo…», reclama desde esa otra realidad la presidenta de la asociación de vecinos de La Pelusa, Inmaculada De la Torre.

El concejal responsable, Carlos Conde, admite que el distrito necesita «cierto revulsivo» y ha empezado una carrera contrarreloj a falta de un año para las elecciones

 

Los dos representantes vecinales dibujan un panorama que «ha cambiado muy poco en los últimos años», observa Martín Mandly. Que los problemas, y sobre todo las soluciones, siguen en la lista de ‘pendiente’ se adivina también en recursos tan poco tramposos como la hemeroteca. Este periódico publicó hace justo tres años (ver SUR, 12.07.15) una completa radiografía sobre la realidad del distrito Málaga Este, el quinto más poblado de la capital –cuenta con 56.108 habitantes según el censo–, y las quejas siguen en el mismo punto que entonces: la falta de aparcamientos, de parques y equipamientos sociales, culturales y de ocio; los problemas de la limpieza y del transporte público en determinadas urbanizaciones muy pobladas o la ausencia de planes concretos para sumarse a proyectos desarrollo que sí se impulsan en otros distritos –caso del metro, de infraestructuras sanitarias, de mejora del paseo marítimo o de construcción de una red más amplia de carriles bici– pesan como una losa en el ánimo de los vecinos, que exigen soluciones «de una vez por todas» a las administraciones públicas, sobre todo al Ayuntamiento, a cuya puerta siguen llamando los representantes de los colectivos ciudadanos con la esperanza de que la coincidencia en el calendario con el año preelectoral –las elecciones municipales se celebrarán en 2019– sirva al menos para mejorar en algunos de estos capítulos.

Arriba, las entradas a las casas de La Mosca necesitan mejora. Abajo, los vecinos se quejan de la estrechez de las aceras y retirar el cableado aéreo, un proyecto a medias. . / Migue Fernández

 

Vista del recinto. !!!no!!! al estancamiento del agua.

 

Soluciones, no promesas

En ese afán por hacer ver a todos ellos «que no he venido a hacer promesas, sino a comprometerme por la búsqueda de soluciones» lleva dos meses el concejal popular Carlos Conde, responsable de la cartera de Economía, la portavocía del equipo de gobierno y, ahora, de Málaga Este. El edil desembarcó en el puesto tras la marcha de su compañero Julio Andrade, y es consciente del desencanto que se acumula en su nuevo escenario de trabajo. Admite incluso parte de esa realidad que le han hecho llegar los vecinos en algunas de las más de cien reuniones que dice haber mantenido con ellos en estas últimas semanas: «Me he encontrado con problemas de mantenimiento y de limpieza», reconoce el nuevo responsable del distrito, que se propone, si no dar solución a todos y cada uno de los problemas, «que sí se perciba al menos que se van corrigiendo cosas». Reconocer, en este caso, que Málaga Este necesita «cierto revulsivo» –según sus palabras– es ya un punto de partida para los meses que quedan por delante.

Cerrado de Calderón. Arriba, la zona forestal necesita podas por seguridad. Abajo, los restos de poda se acumulan en la calle. La frecuencia de la línea es mejorable y no hay marquesinas. / Migue Fernández

En esa carrera contrarreloj que representa el visibilizar la preocupación municipal por este descontento y hacerlo, además, en un feudo en el que los populares tienen un granero de votos determinante para conservar una mayoría que ya no es absoluta, el concejal del distrito pone sobre la mesa varias inversiones y proyectos que «saldrán adelante en el corto plazo». En primer lugar, Conde se refiere a los cerca de tres millones de euros que el Ayuntamiento ha destinado a Málaga Este en el programa ‘Más Barrios, Más Málaga’ y cuyas actuaciones se ejecutarán a lo largo de este año. El paquete de gastos está enmarcado en el plan de inversiones financieramente sostenibles y se reparten entre las áreas de Urbanismo (con la renovación del Paseo de las Palmeras o la eliminación de cableado en calle Menita, entre las actuaciones con más partidas), Medio Ambiente (adecuación de parques infantiles o reforma de alcorques), Deportes (mejoras en campos de fútbol como el de La Mosca y San Ignacio), Emasa (red de saneamiento y baldeo) o los planes de acerado y asfaltado.

 

 

«Si no todos los problemas, sí quiero que se perciba que se van corrigiendo cosas» Carlos Conde, Concejal Málaga Este

«Dicen desde fuera que somos los ricos, pero a la hora de la verdad todo sigue igual» Fernando Martín, MandlyAA. VV. Limonar Caleta

De otro lado, el responsable del distrito anuncia la puesta en marcha de otras intervenciones que ya se están llevando a cabo, caso de «una potente red de baldeo en El Palo»; la recuperación del entorno del conjunto escultórico de Berrocal en la calle Sierra de Grazalema, cuyas obras van a comenzar en breve, o la rehabilitación de las antiguas cocheras en El Palo para convertirlas en la nueva sede del distrito. En el capítulo de aparcamientos, Conde avanza el estudio de un parking para residentes y de rotación en Echevarría del Palo; y en el de la conservación de áreas verdes existe una partida de más de 50.000 euros para el desbroce y la poda de zonas forestales que necesitan atención «urgente».

«Lo único que se ha hecho en el barrio en los últimos años ha sido poner parches» Mercedes Pírez, AA. VV. El Palo

«Llega el verano y tenemos pánico a los incendios porque aquí no se desbroza» Ana Vigar, AA. VV. Cerrado de Calderón

Es el caso del Parque Real, ubicado en Cerrado de Calderón. Su adecentamiento ya ha comenzado, pero es uno de los que más protestas vecinales acumula por su falta de conservación: «Llega el verano y tenemos pánico a los incendios porque no se desbroza ni se cuida. Llevamos años sin avances». La queja, en este caso, sale de boca de Ana Vigar, presidenta de la asociación de vecinos de la zona, quien denuncia que tanto esta petición «como el resto de las que cursamos se mueren en las distintas áreas municipales». Una de las más recurrentes en este núcleo de la zona Este es la de esa falta de cuidado en las zonas forestales, pero también acumulan protestas por la falta de limpieza, por los problemas de saneamiento –«cada vez que llueve hay desbordamientos y las calles bajan llenas de porquería», dice Vigar–, por la ausencia de aparcamiento en la zona comercial, por los efectos del botellón y, sobre todo, por la falta de frecuencia del autobús de la EMT que llega hasta esa zona (el 33): «Desde que llega al Cerrado hasta el centro tarda 45 minutos», avanza la presidenta de la asociación a la hora de exponer un problema idéntico al de otras zonas ‘altas’ de Málaga Este como el Limonar o Pinares de San Antón.

Limonar. Los vecinos se quejan de la nula conservación de los arroyos. Además, el arreglo de la zona de la Fuente de Berrocal comienza en breve. Carril bici: el tramo construido no llega ni a un kilómetro. . / Migue Fernández y Fernando González

Vigar comparte con el resto de los responsables vecinales de otros barrios del distrito la «buena disposición» que ha percibido en Carlos Conde en los dos últimos meses, aunque también insiste en que «viene en un momento en el que no puede arreglar con tan poco tiempo tal cantidad de carencias». Coincide con ella la presidenta de la asociación de vecinos de El Palo, Mercedes Pírez, quien rápidamente recuerda el listado de los ‘debe’ con el barrio: «Lo único que se ha hecho aquí ha sido poner parches. Se habla de la ampliación de la red de baldeo en la zona, pero es algo que se aprobó hace cuatro años. En este tiempo apenas hemos conseguido que nos pongan unos asientos en el auditorio de Playa Virginia. Nada más», se queja la dirigente vecinal poco antes de enlazar con el resto de denuncias: «Necesitamos que se arregle ya el paseo marítimo, que el carril bici se prolongue hasta El Palo porque la ‘pelea’ entre ciclistas y peatones es constante, que hagan de una vez la piscina pública que se aprobó en el pleno municipal y de la que no tenemos noticias (…). Por no hablar de los problemas de limpieza, en especial en El Peñón del Cuervo, que tampoco tiene fuentes de agua potable. En fin, falta lo grande y lo pequeño», zanja.

 

Ausencia de inversiones

La visión de Pírez es similar a la que dibuja Adolfo García Gálvez, colaborador de la junta directiva de la Asociación de Vecinos de Pedregalejo, que en este caso reparte las ‘culpas’ de este abandono entre las tres administraciones (Ayuntamiento, Junta y Gobierno central) «por la ausencia de inversiones». A su juicio, los Baños del Carmen, el paseo marítimo y las playas son los principales frentes en los que hay que actuar, sumado al de la limpieza, que es competencia municipal. «Ahora llegan las elecciones y vendrán a vender ‘el oro y el moro’, pero es un hecho que el PP deja siempre Málaga Este para lo último», considera García Gálvez tras hacer referencia a dos ‘olvidos’ históricos por parte de las administraciones: la prolongación del metro y una nueva infraestructura sanitaria en Málaga Este.

«Habría que olvidarse ya un poco de calle Larios y mirar hacia los barrios» Inmaculada de la Torre, AA. VV. La Pelusa

«Necesitamos que se arreglen los accesos de las casa de las personas mayores. Viven presos» Antonio Pino, AA. VV. La Mosca

Ese análisis político de que Málaga Este es un distrito «abandonado» por el PP porque «aquí piensan que lo tienen todo hecho» es compartido por el presidente de la asociación de vecinos del Limonar, Fernando Martín Mandly, cuyo colectivo arrancó su actividad a raíz de las inundaciones de 2014. Precisamente la falta de mantenimiento de los arroyos es una de las principales quejas de los habitantes de la zona –«hemos avanzado muy poco», admite Martín Mandly–, unida a la promesa pendiente de dotar al barrio de una biblioteca o un centro cultural y a la «preocupación» creciente por los accesos de entrada y salida a El Limonar una vez que sea una realidad la macrourbanización que se proyecta cerca de la autovía. «El día que haya un problema de tráfico habrá que aplicar soluciones de emergencia», avanza el presidente.

 

 

Pedregalejo. El mantenimiento del paseo deja mucho que desear. Y la conversión en parque de los Baños del Carmen, pendiente. Por otra parte, en el Peñon del Cuervo falta limpieza y fuentes de agua potable. / Migue Fernández

Desde allí hasta la cercana barriada de La Mosca, los accesos –en este caso a las viviendas de la zona alta– son también una fuente de malestar para sus vecinos. «Aquí necesitamos muchas mejoras, pero sobre todo que se arreglen las entradas a las casas de las personas mayores, que viven presos en sus viviendas sin haber cometido ningún delito», explica el presidente de la asociación, Antonio Pino, quien añade a esta petición «urgente» otras como la mejora en la limpieza, la eliminación del cableado aéreo y el arreglo de las aceras.

Estos últimos problemas son idénticos en La Pelusa, cuya representante, Inmaculada de la Torre, resume las actuaciones que se han hecho en el barrio en los últimos años: «Hemos conseguido que nos pongan dos pasos de peatones elevados y que nos quiten los cables de cuatro calles. ¡Tardaron tres años en cambiarnos una señal de tráfico!», protesta De la Torre, quien sin embargo se concede dos pequeños logros cercanos en el tiempo: la mejora de parte del alumbrado y el desbroce de un parque del barrio.