Navidad

19/12/2018

Aunque sea por intermediación de las almas buenas y pudientes que regalarán juguetes de segunda mano, a través de los pajes que habrán de incurrir en los barrios pobres, a los niños pobres, porque, al cabo, los “titulares” no pueden arriesgarse a mancharse “de baro2 los escarpines de terciopelo yendo a “ciertos lugares”.

En tanto las costumbres continuarán, supongo, celebrándose, siquiera mostrando aquel misterio que llego a la “leyenda perfecta”, cuando vino bien aquello de contar que una pareja de desahuciados tuvieron que refugiarse bajo un techo medio derrumbado para que pudiese parir la mujer … bajo la indiferencia general, para que con el paso de los siglos siguiésemos celebrando aquella escena de “muertos de hambre” … con la insensibilidad educada de quienes crean el marco perfecto, ¿muy navideños?, mientras el presidente del Banco de España alarma sobre el peligro de subir a 900 euros mensuales el salario mínimo, mientras nadie se escandalice cuando se entera que el despedido entrenador de fútbol, el señor Mourinho, pueda llegar a cobrar 25 millones de euros por el citado despido.

La desigualdad instalada y afianzada.

Mientras los “Bancos de alimentos” tratan de paliar lo que no se puede disimular.

Con la tranquilidad de las buenas personas conmemorando el milagro de aquella injusticia que se sigue repitiendo en miles y millones de hogares, conmemorando la sagrada costumbre de la navidad, hipócritamente, pugnando para que los “parias” no nos molesten demasiado.