PACO LEAL “EL SODA”

La Junta directiva, socios y amigos, nos alegramos de la vuelta a casa, después  de una estancia hospitalaria, de PACO LEAL. La redacción de la pagina web, quiere darle la bienvenida, con un escrito, leído en la feria del barrio, siendo elegido, PALEÑO DEL AÑO.

El Palo, es un rincón malagueño muy querido y muy sentido por todos los que han tenido la suerte de, al nacer,  abrir los ojos a su maravillosa luz, y sus oídos al continuo rumor de las olas de su mar sobre el rebalaje de una  playa que fue pródiga en abundante pesca.

Pesca que ha quedado en un recuerdo que comienza a ser lejano, desconocida por los jóvenes  y nostálgicamente recordada por los mayores.     Pero este barrio, cuyas raíces se adentran y hunden en la historia muchos cientos de años atrás, dejó de ser el de tan humilde andadura para  convertirse es un barrio pujante, moderno, creativo y cultural que trata de cuidar su entorno, y para ello  cuenta con una asociación que aúna los  esfuerzos de sus vecinos.

Hoy estamos aquí para, entre las múltiples actividades que en nuestro barrio  concurren anualmente,  celebrar el homenaje a la persona que ha sido elegida como Vecino del Año.

Aunque en este barrio hay mucha buena gente donde elegir, en esta ocasión, se ha decidido que el nombramiento  recaiga sobre una persona muy conocida, querida, y admirada por el continuo trabajo que desde que tiene uso de razón, hace en favor de todos los que de su ayuda precisan.

Sin lugar a dudas, la persona favorecida en la votación lleva consigo todos los valores humanos que le han hecho ser designado como paleño del año. Es bueno de sentimientos, grande de corazón, humilde con sus semejantes, noble de nacimiento y leal no solo de apellido, sino a sus orígenes paleños, que siempre lleva a gala.

Paco Leal, que ya hay que decir su nombre, es el incuestionable merecedor del  galardón que hoy se le otorga como vecino del año.

Este hombre, amante del buen cante desde niño,  tocaor de guitarra por afición, y el socio más joven de la Peña Juan Breva en su juventud, nació en esta tierra tan amante de la Virgen del Carmen, el día primero de mayo de 1946. Ese día llegó al mundo un luchador por el bienestar de los vecinos de un barrio, que a lo largo del siglo XIX había tratado en tres ocasiones de hacerse con las riendas de su propio destino, al tratar de desgajarse del Ayuntamiento malagueño y crear uno propio.

Nunca lo consiguió, ni falta que le hacía llegándole personas como nuestro hoy homenajeado Paco Leal “El Soda”.

“El Soda”, es el sobrenombre que le pusieron a su abuelo, porque siempre que iba a tomar un moscatel en la taberna, pedía que se lo pusieran con soda. De ahí nació el mote  por el que es conocido en nuestro barrio, que orgullosamente también llevó su padre, aquel patrón de traiña, que tanto luchó por sacar a su familia “palante”. Hoy, Paco gozosamente, también lo ejerce como tercera generación.

Más que un buen hombre, prefiero decir que Paco es un hombre bueno, nació con una genética que le predisponía a serlo, tanto de parte paterna como materna. Su padre Francisco Leal, hombre de la mar y  emprendedor, como dejó demostrado cuando montaron la pequeña tienda de comestibles. Su madre, la muy querida e inolvidable Paquita Rueda, que llevó con mano siempre generosa aquel modesto negocio familiar, y fue  paño donde muchos paleños secaron sus lágrimas y penurias.

Una  familia y una tierra donde los pies ya están enraizados, es el mejor comienzo que un ser humano puede tener para crear su propio camino. Y Paco, que es un  caminante incansable de la vida, comenzó su etapa de conocimientos en el ICET, y en la gran universidad que nos ofrece la vida en sus continuados avatares.

Nunca le gustó la soledad, por eso decidió casarse pronto con aquella vecinita de enfrente de toda la vida, no se la fuese a llevar otro. Porque aquella mozuela cada vez que pasaba junto a él y lo miraba, lograba que le temblaran las piernas y el “´jálito” se le quedara en  suspenso. Y es que… aquellos ojitos eran los soles que alumbraban la juvenil vida de Paco.

Y se casaron tras tres cortos años de noviazgo un 6 de abril de 1973,  fueron padres de dos niñas y un niño, y tras 45 años de nada, Paco continua mirando al amor de su vida, como escribió el gran Salvador Rueda:

“Mirarte solo en mi ansiedad espero, solo a mirarte en mi ansiedad aspiro,”

A partir de 1965 se comenzó a gestar la futura Asociación de Vecinos gracias al gran esfuerzo de un grupo de personas amantes de esta tierra paleña, conocedores de las múltiples carencias que padecía el barrio, entre ellos, nuestro bien homenajeado de hoy. Fue una época difícil, pero lograrían crear en 1976 la tan ansiada AAVV para poder legalmente, contribuir al desarrollo integral del barrio en su aspecto urbanístico, social y cultural.

Este polifacético hombre, nunca estuvo separado de la asociación, actualmente es Vicepresidente, además de llevar el Festival de Cortos, la Carrera Popular, la Romería de San Antón, el Festival de flamenco, el teatro…,siempre contando con la apreciada ayuda de sus compañeros de directiva.

Cálido, atento y servicial en su relación con los vecinos, me hace recordar  aquel primer maestro de escuela que tuvimos en el barrio, don Antonio Rabanal, que en 1839 daba clase a los niños del barrio casi por nada; y  a aquel alcalde pedáneo Antonio Villalba, que tenazmente, en 1845, peleó contra la Administración de la época para que la vacante que dejó don Antonio tras su muerte, fuese nuevamente ocupada. Lo consiguió cuatro años más tarde.

Fueron personas de la historia de nuestro barrio, capaces y con la mano tendida a la cultura y con la suficiente tenacidad como para ser imitados.

Eso fue en el ayer, en el presente tenemos a Paco Leal “El Soda”.