Esto que os voy a contar, es una anécdota de ficción, relativa al niño de las Moras y le sucedió cuando venía harto de andar con su canastillo, había dado más vueltas que una volaera, para vender un puñado de moras, estaba el pobre aburrido, cansado y con pocas ganas de bromas. Se encontró
con un marengo, en un bar cerca de las cuatro esquinas, que le quiso meter los dedos, allí donde má dolia. Con un palillo en la boca y copa de aguardiente estaba el Manué en la puerta y tenia ganas de guasa, el….»cigarrón de matas verdes»
¡hola Juan!, lo saludo muy sonriente , que alegría me de verte ya he terminao la faena y hoy he tenio “suerte
Llevaba yo un pescaito, tan vivo y reluciente, de un color plateao que hasta la luna ensombrece
me han quitao de las manos
Las sardinitas y los boquerones
Que saltaban en los cenachos, al grito de mis preguntas.
Y aquí estoy disfrutando con una copita en la mano yo a ti te veo aburrio y con carita de cansao
En el barrio lo vendo tó Juan, que la gente me conoce y soy buen cenachero, a mí no me hace falta andá, del Palo a la Victoria para vender lo que yo tengo
Sabiendo el niño de las moras, por donde iban los tiros no quiso quedarse callado y le contestó muy tranquilo.
Yo,soy persona humilde manue y “mu” querio por la gente, tampoco me gusta presumí, pero también soy conocio porque en el Palo nací
La suerte no es lo mío, esque tengo gracia y salero pa vende por las calles, las moritas que yo llevo
Reondas y cogías de Jarazmín “na” que verme pasa me las compraban a mi
Relucían como los luceros, en el moral donde estaban, con las hojitas verdes y tiesas por el rocío de la mañana
El canaito está vacío manue, ya no me quedan más, toita las he vendio sin tener que pregonar y esta carita de cansao que tú me dices que ves es porque estaba anoche de fiesta y me he levantao “mu” temprano pa poderlas vende y dentro de poco, voy a la taberna, que me acaban de llamar y echar unos ratitos, pa ganarme unos durillos cantando a lo señorito. Que a mí me sale bordao si quieres ir por allí los puedes tú comprobar cómo hago la taranta y el canto por soleá con cantaores mu conocios, ha compartido cartel con Vallejo y Chacón , con el cojo de Málaga y Juan breva y en el pimpi gorillo, entre amigos y gente “güena” le cantao la malagueña al mismísimo Marchena
Puso el Manue carita de pasmao, no se esperaba la contestación y se metio el tío pa adentro, más colorao que un tomate, sin decirle ni tan quisiera adiós. Y de seguro aprendería la lección que no se puede ir por la vida, riéndose de la buena gente y hablando sus fanfarronerías.
Y ya subía pa su casa el niño de las moras que siendo muy humilde y sencillo, nadie se le sube a las barbas, aún siendo tan “chiquitito”
Porque en genio y en figura, artista y gran cantaó nadie le pudo ganar a Juan Ternero, paleño de pura cepa y hombre bueno y cabal.
Autor: Paco Moreno.
