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¿Rivalidad entre El Palo y Pedregalejo? ¿A qué viene ninguna rivalidad entre vecinos?

Siempre   llamó mi atención de niño cierta rivalidad entre las poblaciones de El Palo y Pedregalejo. Cuando en mi niñez vivía en Pedregalejo, nunca entendí porque se producía esta rivalidad, nunca nadie supo explicarme por qué motivo las dos barriadas; ambas de pescadores, casi hermanas en todo, se mostraban tan distantes y confrontadas. Los niños éramos muy sensibles a dejarnos llevar por esos sentimientos y llegamos a mantener incluso batallitas de pedradas en la frontera natural que es el arroyo Jaboneros; desde una y otra orilla, nos apedreábamos sin saber porque, bastaba cualquier insignificante acusación, real o inventada, para que de manera natural nos encontráramos allí apedreándonos.

¡Tan pobres y tan divididos¡¡Tan pronto ¡¿A quién beneficiaba aquello? ¿A qué respondía? Me pregunté infinidad de veces. A veces algunos trataron de relativizar esto “son cosas de niños”, “déjales así aprender a ser hombres” “ la vida es una continua batalla y tienen que aprender a defenderse”. A pesar de todo siempre me pareció absurdo.

Pasados los años he reconocido estos enfrentamientos inútiles e injustificados en muchas ocasiones. Suele ocurrir entre dos poblaciones cercanas, y así lo constaté cuando llegué a trabajar de maestro en Totalán, que mantenía la misma pugna latente con Olias. Allí llamaban rebotaos a los de Totalán.

Incluso entre territorios más grandes se dan estas actitudes de separación y desconfianza sin motivos aparentes; confrontando y despreciándose desde tópicos y estereotipos creados con mala fe, destacando aspectos peyorativos y de malintencionado carácter del vecino.  Así también dentro de Andalucía es bien reconocible las rivalidades entre algunas provincias y Sevilla. Se estereotipa para dañar como hemos hecho los andaluces y andaluzas con los catalanes acusándolos de peseteros o tacaños y como estos y los madrileños han hecho con los andaluces acusándonos de vagos o minusvalorando y ridiculizando nuestras hablas.

A lo largo de la historia, estas rivalidades y divisiones creadas misteriosamente, siempre   han sido aprovechadas por los poderosos de todos los pueblos y comunidades, las grandes y pequeñas. La división es la mejor fórmula para debilitar el carácter impugnador de un pueblo.

Con la creación de tribus, pueblos comunidades reinos y estados, los que detentaban el poder siempre han estado tentados a perpetuarse en él y muchos son los que han caído en dirigir su gestión; antes que buscando el beneficio de la comunidad, b buscando beneficiarse personalmente y a mantenerse en el poder.

En esos casos para lograr sus objetivos personales tenían que mantener a los súbditos o gobernados   además que incultos y sin conocimientos de la realidad y el origen de los problemas que les aquejan, divididos y siempre teniendo como culpables a los otros, a los más cercanos y a la vez los más distantes.  Esas distancias se inventaban y difundían para generar disputas por el territorio, por los recursos naturales, por todo. El origen de las guerras siempre ha sido mensajes acusatorios que los que tienen el poder han insuflado sobre su pueblo contra el pueblo vecino. Al final quienes morían siempre eran los pobres. Los poderosos salvo excepciones siempre estaban a salvo. Parece demasiado simple, casi infantil, pero es así en la mayoría de las ocasiones. Así luchaban los de un reino contra los de otros por las disputas del territorio que luego disfrutaban los poderosos y no los pueblos, Estos quedaban desangrados por la guerra. Los ciudadanos siempre salían perdiendo ganara o perdieran la guerra.

Actualmente la dinámica es la misma, los intereses económicos de los más poderosos son los que dan origen a las guerras actuales y conflictos entre pueblos vecinos o lejanos. Aunque quieran vestirlas de problemas étnicos, religiosos o de otro tipo, son intereses de las fábricas de armas y de quienes mantienen estas fábricas para promover conflictos, aunque esté prohibido el tráfico de armas. Los países se mueven entre guerras por el petróleo, por el cortan, por el agua, los minerales, los bosques, etc.

En los países donde las guerras o grandes conflictos no son viables porque están más desarrollados económicamente y culturalmente y el bienestar evita tentaciones bélicas; Los poderosos intentan generar nuevos culpables vecinos o no: Los refugiados políticos o por hambre son culpados de venir a quitarnos el trabajo, los servicios sanitarios, la tranquilidad y el bienestar. Las mujeres feministas vienen a quitarnos a los hombres nuestra seguridad en nosotros mismos, nuestros privilegios y nuestra hombría. Siempre hay que buscar culpables entre los débiles, no entre quienes manejan la economía, los medios de comunicación o el aparato judicial, es decir la gestión del país. siempre les toca a los pobres y desamparados.

Ahora toca cargar contra quienes vienen de fuera y cuidan a nuestros abuelos, recogen nuestros productos agrícolas, barren nuestras calles y que además a veces tienen una actitud heroica arriesgando sus vidas para salvar las nuestras. Ahora toca cargar contra las feministas que les dicen a las mujeres que ya está bien de soportar tanta injusticia e invisibilidad, que ya está bien de ser meros objetos en manos de hombres, que se sirven de ellas como si de propiedad privada se tratara, en vez de un ser humano con los mismos derechos que cualquier hombre.

 

 

 

Yo nací en Pedregalejo, nunca entendí la rivalidad con los del Palo. Menos aun cuando a los 13 años me vine a vivir al Palo. Nunca hice distingos entre los de uno u otro barrio. He conocido a hombres y mujeres de los más humildes y pobres en ambos sitios, de las profesiones más variadas: hombres y mujeres de la mar, del campo, de la hostelería de la construcción y del comercio y siempre los he sentido como mi gente, entre las que he crecido aprendiendo a convivir con la ilusión por una vida plena de experiencias hermosas, pacíficas, tolerantes y solidarias; felices.

Estos aprendizajes me han llenado de felicidad y los quiero compartir con todos y todas, independientemente de donde hayan nacido, del color de su piel o si tienen o no alguna religión. Cuanto más distintos, más ricos en cultura y experiencias. Cuanto más iguales, más pobres en experiencias y cultura, más desconfiados y susceptibles, más fáciles de manipular y de enfrentar a los distintos.

Nunca tuve reparos en decir de donde soy, de Pedregalejo, de El Palo, del mundo. Por suerte El Palo igual que Pedregalejo siempre han sido barrios que han convivido en la pobreza y miseria, que han aprendido a valorar a las personas por sus actitudes y son barrios que han estado abiertos a la acogida y la interculturalidad.

En las Cuevas de el Palo que es el primer núcleo urbano habitado de nuestro barrio, tenemos desde el origen un ejemplo de convivencia entre gitanos y no gitanos que ha aportado a la barriada una sabiduría y conocimiento sobre la condición humana que nos tiene que servir para afrontar los ataques de quienes ahora quieren sembrar el odio, la xenofobia, el racismo, el machismo y la intolerancia. Y todo esto con el objetivo de enmascarar los problemas creados por los poderosos que han gestionado de forma corrupta los bienes producido por todos y todas. Espero que esta sabiduría heredada en nuestro barrio, haga que estos despreciables intentos por culpabilizar de todos los males, a los vecinos, a los otros, nos sirva para desenmascararlos y hacer inútiles sus intentos de manipulación.

Agosto de 2021.

Miguel López Castro

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