Un gran legado que se puede ver, tocar y escuchar en Málaga

12/03/2018

Juan Breva es considerado el padre de las malagueñas, aunque su estilo dista bastante de lo que hoy en día es ese género. La forma en la que adaptó los verdiales y los cantes veleños al flamenco puro es sólo una parte de su legado. Según los expertos, es uno de los cantaores más grandes que ha dado Málaga, y por ello hay muchas personas que trabajan cada año por mantener vivo su recuerdo, labor que centra la existencia de la Peña Flamenca Juan Breva.

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La asociación cumple este año su sesenta aniversario, explica el presidente, periodista y experto en flamenco Gonzalo Rojo. «Nació porque en Málaga no había nadie que se dedicase a preservar la figura de Juan Breva», comenta. Actualmente se mantienen unos 200 socios activos, aunque la principal baza de la institución es el museo sobre el arte flamenco malagueño. «Recibimos muchas visitas de turistas y de colegios», añade. En las dos plantas de la sede hay material sobre numerosas figuras del cante y el baile, además de múltiples documentos, instrumentos y grabaciones del propio Juan Breva.

Una forma de comprender la trascendencia del veleño está en la Universidad de Málaga. Cuando en 2014 se creó la Cátedra de Estudios Flamencos, destinada a divulgar y conocer este patrimonio artístico desde una perspectiva académica, la primera actividad que se realizó fue, precisamente, sobre Breva. «Le siguieron otros artistas de igual calado, pero él abrió las conferencias porque su aportación es única», explica a SUR Maribel Calero, directora de la Cátedra.

Guitarra de Breva.
Guitarra de Breva. / Fernando Torres

¿Cómo era ese talento del que todos hablan? José Luque, colega de Gonzalo Rojo y experto en flamenco, apunta que lo más importante sobre su figura es que nace como un «producto natural del campo de Vélez, muy ligado a los verdiales por su familia». Luque cuenta que Breva recogió esas raíces y con una «habilidad extraordinaria que él tenía» lo convirtió en flamenco –los verdiales no se consideran cante flamenco como tal–. El veleño se inspiró en ese ambiente y le sumó su personalidad e inspiración.

En cuanto a su voz, el experto explica que la documentación existente asegura que era tenor, aunque su tono ha trascendido mediante las pocas grabaciones en las que participó, de mala calidad y ya en la etapa de su vejez. «En cualquier caso, lo que sí tenía en la voz era un poder enorme, mucha capacidad de transmitir; su voz era flexible, dominaba el melisma y a pesar de eso no exageraba ni alargaba los cantes, no adornaba en exceso». Para Luque, esta seriedad estaba arraigada en un gran sentido de la estética que le apartó del barroco y le permitió conectar con el público con tanta intensidad.

Centenario

El municipio de Vélez-Málaga es consciente de este legado, y por ello ha preparado numerosas actividades para este verano con motivo del centenario de la muerte del cantaor. Los actos están organizados con la colaboración de la peña flamenca Niño de Vélez, presidida por Cristóbal Moya. En la presentación de los eventos, Moya anunció que se organizarán ciclos y lecturas, además de la edición de un nuevo libro sobre su vida que será publicado en breve.