En pleno apogeo industrial, las jornadas de trabajo en el siglo XIX eran agotadoras, con una duración mínima de 12 horas, pero que con frecuencia llegaban a las 18 horas. Hartos de soportar esta explotación, los sindicatos en Estados Unidos, especialmente anarquistas y comunistas, comenzaron a reivindicar que las 24 horas del día se dividieran en 8 horas de trabajo, 8 para el ocio y 8 para el descanso. Para ello, iniciaron una huelga el 1 de Mayo de 1886 en la capital del Estado de Illinois. Al cuarto día se produjo una revuelta en Haymarket (Chicago), que desembocó en una batalla campal entre manifestantes y policías, que terminó con varios muertos y heridos por ambas partes. Fueron detenidos ocho obreros y tras un falso juicio, tres fueron condenados a cadena perpetua y cinco fueron ejecutados. Estos hechos fueron un revulsivo para la discusión sobre los derechos obreros en todo el mundo, potenciando las iniciativas de las organizaciones obreras. En recuerdo y homenaje a esos mártires de Chicago, en 1889, el 1 de Mayo fue declarado Día Internacional del Trabajo en el Congreso Socialista de la Segunda Internacional, en una conferencia en París. En 1919 en España, tras la huelga de La Canadiense, dirigida por los anarquistas en Barcelona, se decretó en todo el País, la jornada de 8 horas, siendo los primeros en Europa. En cuanto a declarar día festivo el 1 de Mayo en España, no se consigue hasta 1931 con el comienzo de la Segunda República, como muestra la foto del mes, haciendo además, un guiño a las mujeres. En esta procesión cívica, se reivindica la imagen femenina de la República como la Marianne francesa, y se utilizan las formas del culto popular religioso con un sentido laico. Esta festividad, que siempre tuvo un carácter reivindicativo, se suprimió con el golpe de Estado de Franco, 20 años después. Pío XII disfrazó la fiesta como día de San José Obrero y Franco la incorporó como tal a partir de 1956. En los años 60, con el impulso de Comisiones Obreras, se fue haciendo algún tipo de lucha en la clandestinidad este día. Tras la muerte del Dictador y una vez legalizados los sindicatos en 1977, exigieron que se volviera a implantar este día como fiesta del trabajo, que lo fue a partir de 1978, y cada 1 de Mayo se sale a la calle con un carácter reivindicativo.
Fuente: J.A. RUIZ MUÑOZ
