En este mes de junio muchas calles y zonas de El Palo se llenan de pequeñas florecillas amarillas y pegajosas, que además de adornar como una alfombra mágica nuestras calles, nos molestan e incomodan, cuando paseamos o si aparcamos nuestros vehículos bajo las copas de los árboles que las producen. Son tipuanas y acacias. Esto se puede ver y vivir durante todo el mes en la Avenida de la Estación y en la plaza del Niño de las Moras.
En las Cuevas, las jacarandas adornan el parque infantil y las calles de florecillas violetas, que simulan un manto del color feminista, cosa que también podemos disfrutar en la carretera general, en Pedregalejo, desde Lauri hasta la gasolinera que hay frente a los Baños del Carmen. Pero además de regalarnos ese magnífico espectáculo, también nos molestan con su pegajosidad durante un mes.
En el paseo marítimo los ficus se desprenden de diminutos higos que llenan el paseo, los coches y las mesas de los merenderos. Una incomodidad, que se comenta mucho, pero olvidamos que estos árboles son la joya del paseo.
Por cierto el paseo marítimo se logró construir con el objetivo de defender de los temporales a las casas de la playa, Estos temporales “de mala mar” en ocasiones llegaba a echar las casas abajo. Esta defensa se logró a base de la lucha de la vecindad paleña dirigida o coordinada por la Asociación de Vecinos de El Palo. Se pretendía entonces que además de esta protección de las casas, el barrio dispusiera de un paseo marítimo digno para todo el barrio, Estos árboles se sembraron para tener sombra en el paseo, gracias a esos árboles, aunque nos incomoda durante un mes, tenemos un buen número servicios valiosos durante el resto del año, es decir durante 11 meses más.
*Nos dan sombra, en los meses más calurosos del verano.
*Además crean un microclima que hace que las calles tengan una temperatura más fresca, son perfectos para paliar el aumento de las temperaturas del cambio climático, que sobre todo en verano, nos acosa cada año con más fuerza.
*También oxigenan el aire que respiramos cada vez más tóxico y peligroso para la salud, por la desmedida contaminación que producen los coches, y la cercana fábrica de cemento, que es más una incineradora que otra cosa.
*Acogen infinidad de pájaros que cumplen una función importante en el ecosistema urbano. Aún recuerdo las bandadas de aviones, vencejos y golondrinas que como borrachas se movían en el cielo, quebrando su vuelo, para atrapar mosquitos y otros insectos. Ya no aparecen anidando en los aleros de nuestro edificios y ahora tenemos que poner mosquiteros eléctricos y químicos en todas las habitaciones. ¡!Cómo los echo de menos!!
La única avenida de árboles del barrio está en el paseo marítimo, desde el mercadillo hasta el arroyo Gálica uno tras otro la fila de árboles se unen como un equipo de salvamento natural, para prestarnos estos servicios.
Al inicio de la mañana , tempranito, muchos vecinos y vecinas paseamos protegidos del sol, con el aire fresco dándonos en la cara y no podemos ir muy lejos porque la fila de árboles no es tan larga como quisiéramos. Así que damos una y otra vez el paseo bajo la protección de estos árboles, que forman la única avenida sombreada del barrio.
Al poco tiempo de estos paseos mañaneros, nos sorprende un ajetreo nervioso, un ir y venir de sillas, mesas y manteles de los merenderos, que en muchos metros del paseo ocupan la tercera parte del lugar que estaba destinado a pasear.
Las mesas que están debajo de los árboles se benefician de su sombra, pero se incomodan con sus frutos, por sólo un mes. Al llegar el ajetreo de mesas es cuando los peseantes ya no podemos disfrutar relajados, tranquilas y saludablemente del paseo, nos tenemos que retirar porque es el momento del consumo, los que pueden consumir se sientan y ocupan esos espacios públicos que se diseñaron para el disfrute de todas.
Hace unos días, salió en la prensa, un artículo que hablaba del paseo marítimo y sus arreglos, y el alcalde decía decía que los vecinos y vecinas paleños querían cortar esos árboles.
¿A qué vecinos preguntaron? A los dueños de los merenderos, a los de los coches, a aquellos que les estorbaban los árboles que había a partir del arroyo Gálica y que ya se han matado. Quitar esos árboles es una barbaridad, por las incomodidades de un mes se pretende acabar con un tesoro escaso en el barrio.
En el paseo marítimo no sólo se deben proteger esos árboles, se deben plantar más y más vegetación , también en otros espacios de nuestro barrio.
*También falta un carril para las bicicletas.
*Faltan espacios para que la vecindad se pueda reunir al aire libre en grupos. Espacios que además de enriquecer arquitectónicamente los espacios de plazas, simulen a los cosos romanos pero dispuestos en gradas, para dialogar y debatir en plena calle.
*Falta más espacio para el paseo de personas no de vehículos.
*Pero entre otras cosas, sobre todo, lo que falta es que el Ayuntamiento abra un verdadero proceso de consulta ciudadana, sobre cómo quiere el barrio el paseo marítimo. No sólo informar a las asociaciones, también preguntar a la vecindad. Ya se ha hecho esto para otros asuntos, contando con los comercios, con puestos recogiendo aportaciones y favoreciendo los debates en actos abiertos para ello.
No vale lanzar el bulo de que los vecinos no queremos los árboles del paseo. Hay que hacer mucho más para conocer la opinión de los vecinos y vecinas paleñas.
Miguel López Castro

