Mirando a José Antonio Barberá, el investigador que ha descubierto de dónde viene el nombre de El Palo

El escritor malagueño José Antonio Barberá publica la obra ‘El Palo y San Antón. Historia y entorno’ (Ediciones Algorfa), en la que aporta con documentos el origen más antiguo, hasta la fecha, del nombre de este barrio con espíritu de pueblo.

Alfonso Vázquez

Durante décadas, cada vez que se abordaba la procedencia del nombre de El Palo, el barrio de pescadores de Málaga capital, se echaba mano de leyendas o de hipótesis.

Entre las primeras, el supuesto naufragio en siglos pasados de un barco en aguas del barrio, del que solo asomaría el palo mayor, lo que por extensión habría convertido la playa y su barrio en el de El Palo.

Otra variante situaba la acción en el siglo XVII y explicaba que se trataba de un tronco grande arrastrado por el desbordamiento de los arroyos, imposible de arrancar, y que en primavera comenzó a florecer, para asombro de los vecinos.

José Antonio Barberá y José Enrique Martínez de la Ossa, ante la fuente con inscripción árabe del Castillo de San Antón, en enero.

José Antonio Barberá y José Enrique Martínez de la Ossa, ante la fuente con inscripción árabe del Castillo de San Antón, en enero. / A.V.

Una tercera leyenda convertía ‘el palo’ en el usado para señalar el mejor lugar de la playa para bajar la imagen de la diosa Noctiluca en tiempos de los fenicios.

Y entre las hipótesis, el que el nombre derivara del latín ‘palus-paludis’ (laguna o marisma).

El investigador malagueño José Antonio Barberá, vecino de El Palo desde comienzos de los años 80, ha dado por fin con el documento que explica de dónde viene exactamente el famoso nombre.

glesia de las Angustias, a comienzos del siglo XX y calle Villafuerte.

Iglesia de las Angustias y calle Villafuerte, a comienzos del siglo XX. / Archivo Municipal-Fotomontaje de Anton Ozomek

Como detalla esta semana a La Opinión, el hallazgo, que tuvo lugar el año pasado, le animó a escribir su quinto libro sobre el barrio, titulado ‘El Palo y San Antón. Historia y Entorno’, que ha publicado Ediciones Algorfa, y que presentó el pasado 11 de septiembre en la plaza del Niño de las Moras. «Cuando vi aquello me dije: no tengo más remedio que publicarlo», cuenta de su descubrimiento.

«El Palo nació aquí»

Como detalla el autor, la pista la encontró en el Archivo Diocesano, en calle Santa María: allí localizó, en el censo de la parroquia del Sagrario de 1669, una mención a dos ventorrillos en el Camino de San Antón: «El ventorrillo llamado de Antonio Díaz y, seguidamente, el ventorrillo que llaman del Palo, de María Ramos».

En el libro que acaba de presentar también aporta un dato muy curioso, esta vez del censo de 1776, del mismo Archivo Diocesano: aparece una inscripción en la que consta el «Bentorrillo del Palo bajo el árbol». El censo también informa de que, en ese año, la pequeña venta estaba ocupada por José López, Antonia y Francisco de Lagos, así como por Andrés de Lago, en singular.

Documento de 1699 en el que aparece el «Ventorrillo que llaman el Palo».

Documento de 1699 en el que aparece el «Ventorrillo que llaman el Palo». / Archivo Diocesano

José Antonio Barberá señala que quizás no se sepa nunca el porqué del nombre de este establecimiento que sería muy frecuentado por arrieros, y apunta que podría deberse, entre otros posibles motivos, «desde un mote de la familia» dueña del ventorrillo, hasta que ‘El Palo’ hiciera referencia al árbol que escoltaba el establecimiento, y que se nombra en el censo de 1776.

Lo que sí parece claro es que, en 1669, en un entorno en el que aún no había nacido el barrio, ocupado entonces por tierras de cultivo con apenas población, existió un ventorrillo que tuvo diferentes dueños a lo largo del tiempo y que terminó dando nombre a toda la zona.

«El Palo nació aquí», subraya sin dudar el investigador. En cuanto a los materiales, debió de ser «de barro, cal y piedras», como tantas construcciones de la época.

Una parte de El Palo con sus fincas, huertas y el Monte San Antón.

Una parte de El Palo con sus fincas, huertas y el Monte San Antón. / Archivo del autor

Como hace hincapié, el desarrollo del actual barrio de El Palo no se iniciaría hasta el siglo siguiente, el XVIII, y es cuando el nombre ya aparece en los mapas civiles.

José Antonio Barberá no descarta que aparezcan documentos más antiguos en los que se nombre este establecimiento ya que, en el momento de la consulta, «los tomos con los censos de comienzos de 1600 hasta 1699 estaban en restauración».

¿Dónde estuvo el origen de El Palo?

Con respecto a la localización exacta del ventorrillo, «hito fundacional del barrio», no hay más datos que los que apuntan estos censos, aunque el escritor calcula que, en ese Camino de San Antón, la venta podría encontrarse «más o menos», próxima a la actual residencia de la Tercera Edad de la Seguridad Social, y por lo tanto, cercana al caudal de agua del arroyo Jaboneros.

Recreación del Ventorrillo del Palo en los siglos XVII-XVIII, a la sombra de un gran árbol, en el Camino de San Antón. / José Enrique Martínez de la Ossa

El libro, dedicado a un buen número de conocidos investigadores como Rafael Bejarano, Manuel Muñoz, Lisardo Guede o Mari Pepa Lara, cuenta con el prólogo de un dirigente vecinal histórico del barrio, Antonio Rodríguez Carmona ‘Falele’, con quien José Antonio escribió su libro anterior (‘El Palo. Una historia de esperanzas y realidades’).

En esa obra de 2024, ya localizó el ventorrillo del Palo en el Catastro de Ensenada de 1753. Con su nueva investigación, el origen del nombre del barrio se remonta a casi un siglo antes, cuando este no existía. Como señala en ‘El Palo y San Antón’, en el Catastro de 1788 ya no aparece esta veterana venta que dejó de ‘herencia’ su nombre.

stampa familiar en la Romería de San Antón, en 1954.

Estampa familiar en la Romería de San Antón, en 1954. / Archivo de Francisco Valentín

Pero el libro, de casi 400 páginas, es además un gran compendio de la evolución del barrio, que incluye la historia del Cerrado o Castillo de San Antón y su ermita, que todavía se conserva; una presencia religiosa que comenzó en 1496 cuando el corregidor, en los Repartimientos, otorga terrenos a los frailes ermitaños Antonio y Marco en el entonces conocido como Peñón de Buenavista, hoy Monte San Antón. La romería de San Antón, las freidurías y conserveras, las antiguas alquerías… El Palo en un libro histórico.